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Revista de Prensa: Noticias

Viernes, 18 de mayo de 2007

Entrevista: Mattias Kumm, Catedrático de Derecho de la New York University. "Es muy difícil que se aprueben leyes de control de armas en EE.UU"

Sucesos como la reciente masacre en la Universidad Politécnica de Virginia (Estados Unidos) han causado una gran conmoción en todo el mundo y han reabierto el debate sobre si la Constitución americana necesita ser reformada

 

Foto: www.unav.esEl profesor Mattias Kumm, catedrático de Derecho de la prestigiosa New York University y miembro del Consejo Académico de la Cátedra Garrigues de Derecho Global, arroja luz sobre esta cuestión y otras controversias del país más influyente del mundo.

Pregunta.- ¿Podría enmendarse la Constitución americana respecto al derecho a portar armas de fuego?

Respuesta.- Es improbable que el Tribunal Supremo interprete la Constitución en el sentido de que ésta obstaculice significativamente las leyes razonables sobre control de armas. La segunda Enmienda menciona “el derecho del pueblo a llevar armas”, pero se basa en la obsoleta premisa de que la seguridad del Estado depende de la existencia de milicias armadas. Además, la Constitución no especifica si son los individuos —y no el pueblo como colectividad— los que pueden reclamar tal derecho. Tampoco menciona a qué tipo de armas tiene derecho el pueblo.

P.- ¿Y la posibilidad de aprobar leyes de control?

R.- Incluso si no existieran barreras constitucionales, y a pesar de que cada año hay más de 30.000 muertes relacionadas con las armas de fuego, es muy difícil que se aprueben leyes de control de armas que tengan un alcance significativo. Sin embargo, la cultura de las armas de fuego y los grupos de presión plantean obstáculos políticos significativos para su control efectivo.

P.- ¿Se han incrementado los poderes del presidente de los Estados Unidos tras el 11-S?

R.- En tiempos de crisis, es frecuente que el presidente reclame muchos más poderes, con frecuencia relacionados con su papel constitucional como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. La Administración Bush reclamó en un principio el poder de retener indefinidamente a cualquier persona que se considere combatiente enemigo. El Gobierno alegó que podía utilizar prácticas de interrogatorio que habitualmente están consideradas como tortura e insistió en que tenía la autoridad constitucional para iniciar prácticas de vigilancia de los ciudadanos, sin necesidad de utilizar los procedimientos especiales de autorización aprobados por el Parlamento.

P.- ¿Ningún otro poder funciona entonces como contrapeso?

R.- En situaciones de emergencia, cuando el presidente goza de mucho apoyo popular, otros poderes del Estado son con frecuencia reacios a frenar las actividades de la Administración, a pesar de que algunas de ellas son difícilmente distinguibles de las prácticas habitualmente asociadas con las dictaduras, más que con las de un gobierno constitucional.

P.- ¿Los tribunales y el Parlamento no tienen nada que decir?

R.- Afortunadamente, la extrema incompetencia de esta Administración y el verdaderamente trágico desastre en que se ha convertido Irak ha dado valor a los tribunales y al Parlamento para hacer retroceder y limitar eficazmente las acciones del Poder Ejecutivo durante los últimos años.

P.- Durante la guerra de Irak, América y Europa estaban más alejadas que nunca. ¿Es momentáneo o tiene raíces culturales más profundas?

R.- La Constitución de los Estados Unidos y la Europa contemporánea comparten un compromiso con el Estado de Derecho, la democracia y los derechos humanos. Ambas son hijas de la Ilustración, siendo la Constitución de los Estados Unidos la primera constitución moderna; y el proceso constitucional en Europa, el intento más reciente de traducir este compromiso en un orden jurídico eficaz en el que se integren muchos países.

P.- Pero, ¿a qué se debe este distanciamiento?

R.- Gran parte de la reciente separación entre Europa y Estados unidos se debe, en mi opinión, a las políticas radicales del Gobierno norteamericano actual. Espero que éstas remitan cuando la Administración Bush sea reemplazada por un Gobierno más consciente y respetuoso de su propia herencia constitucional y de los ideales que propugna.

P.- ¿Cuál es el papel que han jugado las cuestiones morales en las pasadas elecciones de 2006 y en la política norteamericana?

R.- Se ha exagerado el papel que han jugado cuestiones como la religión en la vida pública, el aborto o los derechos de los homosexuales en los resultados de las recientes elecciones. Las encuestas sugieren que la mayoría de los americanos sigue manteniendo posiciones relativamente moderadas en estos temas. Aunque es verdad que tienen una considerable influencia los grupos protestantes del ala derechista del Partido Republicano, cuya voz está siendo escuchada por la Casa Blanca.

P.- ¿El debate se centra únicamente en estas cuestiones?

R.- Ahora que el entusiasmo inicial por el radicalismo neoconservador ha dado paso a una nueva moderación, también están volviendo al centro de la vida pública otras cuestiones como la asistencia sanitaria, el presupuesto equilibrado y la minimización de los daños causados en Irak. Una clara indicación de tal cambio es que ninguno de los candidatos republicanos se identifica con el programa de valores de la derecha protestante.

Fuente: www.negocios.com
14.05.07

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