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Revista de Prensa: Noticias

Lunes, 30 de enero de 2006

La habitación del pánico llega a Valencia por miedo a los "murcigleros"

El temor de los habitantes de chalés a ser asaltados por bandas de murcigleros ha introducido en la Comunidad Valenciana las habitaciones del pánico, una especie de cámaras acorazadas instaladas en alguna dependencia de la casa en la que los propietarios se pueden proteger de la cada vez más violenta conducta de los asaltantes

 

El asalto al chalé de la familia Ferri de Canals ha reabierto el siempre polémico debate que rodea el ejercicio de la defensa propia como respuesta a la delincuencia. Francisco Ramírez, marido de una de las hijas de Vicente Ferri, fundador del grupo textil Ferry's, causó la muerte a dos de los asaltantes que entraron en su chalé y atemorizaron a su familia. Canals lo recibió como un héroe y algunos sectores aprovecharon la coyuntura para reivindicar el derecho de la población a armarse para prevenir situaciones difíciles. Sin embargo, no es la única posibilidad de defenderse de los murcigleros. Desde hace poco más de un año ha empezado a implantarse en la Comunidad Valenciana un mecanismo poco conocido en España pero bastante extendido en Estados Unidos: las habitaciones del pánico.


Los también denominados cuartos seguros alcanzaron su máxima popularidad con la película Panic room, protagonizada por Jodie Foster. Habilitados en el sótano, camuflados detrás de un armario o simplemente instalados en el dormitorio principal, los propietarios de algunos chalés los construyen para encerrarse en ellos en cuanto detectan la presencia de atracadores. La habitación suele tener una puerta acorazada o de hormigón, material del que también están hechas las paredes, así como un sistema de ventilación y filtrado de aire, una línea telefónica propia y paquetes de alimentos con los que subsistir varios días.

Su misión es proporcionar a los ocupantes de la vivienda un lugar seguro donde permanecer mientras los asaltantes desvalijan la casa, un temor cada vez más extendido entre la población. El estudio paneuropeo realizado en 2004 por el Observatorio de la Seguridad revela que un 92% de los españoles opina que de aquí a diez años su hogar será menos seguro y casi la mitad, un 47%, asegura que aumentarán las posibilidades de sufrir un robo. En términos absolutos, la Unión Española de Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras (Unespa) asegura que España registró 423.670 robos en vivienda en 2004, de los que 56.365 ocurrieron en la Comunidad Valenciana. El propio Ministerio del Interior ha reconocido esta semana que los delitos contra el patrimonio representan alrededor del 80% de las infracciones penales más graves producidas en España durante el año pasado.

Ante la posibilidad de ser las próximas víctimas, varios empresarios valencianos ya han optado por la instalación de habitaciones del pánico para protegerse de la progresiva radicalización de los métodos empleados por los murcigleros, que con la llegada de bandas de Europa del Este han pasado de utilizar narcóticos para adormecer a sus víctimas a emplear con ellas la extrema violencia. La empresa ABQ Ingeniería y Arquitectura, una de las pocas compañías españolas dedicadas a la construcción de refugios atómicos, recibe cada vez más peticiones de habitantes de chalés para instalar cuartos de seguridad anticontaminación con la intención de utilizarlos como habitaciones del pánico si los murcigleros llegan a asaltar su vivienda. Antonio Alcahúd, director del gabinete de arquitectura e ingeniería, asegura haber construido desde el año pasado seis cámaras en diferentes municipios de la Comunidad Valenciana. Todos sus clientes son matrimonios acaudalados y de edad mediana que viven con sus hijos en unifamiliares situados a las afueras de la ciudad. La opción más extendida es convertir en búnker la habitación de matrimonio o alguna otra estancia, que tras la intervención puede seguir recibiendo el mismo uso. La estancia escogida debe contar con dos requisitos básicos: tener paredes sólidas, preferiblemente de hormigón o de ladrillo grueso, y disponer del menor número de aberturas posible. Su precio oscila entre los 35.000 y los 45.000 euros y comprende la realización del proyecto, la dirección de la obra y los materiales necesarios para su construcción, pero no los gastos de albañilería. La conversión consiste sólo en reforzar las paredes, sellar las ventanas, sustituir la puerta por otra acorazada o de hormigón, e instalar un sistema de ventilación y una línea telefónica subterránea. Las obras brindan al usuario una seguridad total, aunque sin los excesos de la gran pantalla.

Fuente: Levante
20.01
.06

* Expertos: Oleada de robos y atracos en la Comunidad Valenciana, por José Iván García (13/01/2006)
* Expertos: Estudio de seguridad en el hogar, por SecurityPoint, Observatorio de la Seguridad 
 (05/05/2005)

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