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Revista de Prensa: Noticias

Martes, 28 de agosto de 2007

Acoso escolar: abierto por vacaciones

Se extienden los casos de 'ciberbullying', una práctica que, durante el verano, ha denunciado casi medio millar de familias

 

Foto: www.elmundo.esLos menores acosadores no descansan en época de vacaciones escolares. Si acaso, trasladan su campo de acción de la escuela a internet. No cejan en un comportamiento que «es una conducta aprendida», asegura el psicólogo y presidente de la asociación SOS Bullying, Ferrán Barri. El colectivo, que tiene habilitado un teléfono para recoger denuncias las 24 horas, ha recibido, entre el pasado 22 de junio y el 24 de agosto, un total de 680, si bien la gran mayoría -un 90%- se produjeron durante el mes de julio.

Lejos de las aulas, tres son los ámbitos donde los adolescentes vejan a sus víctimas: el vecindario -la calle, la plaza, la piscina-, los campamentos de verano y, sobre todo, los teléfonos móviles y la Red, donde cuelgan fotos, dibujos o vídeos «con contenidos degradantes para los acosados», contra los que también cargan en foros. Una forma de violencia, relacionada con las nuevas tecnologías, que «hubiera parecido imposible años atrás», medita Barri.

La mayor parte de los casos que han llegado a la organización -un 67%- se refieren a amenazas, burlas e insultos transmitidos a través de mensajes SMS, correo electrónico y chats: el conocido como ciberbullying o e-bullying. Y el porcentaje más alto de denunciantes corresponde al colectivo de padres -más del 85%- seguido de lejos por los propios chavales -el 6,6%- y los profesores -5,8%-.

Niños y adolescentes se ajustan a un patrón reconocible en el «uso perverso» de las tecnologías contra sus iguales. Es habitual que comiencen por convocar a compañeros de clase a través del móvil y de e-mails para instarles «a mirar una web» donde aparecen instantáneas «retocadas grotescamente» de la víctima, al tiempo que realizan «comentarios humillantes en tono burlesco».

Estos foros no hacen sino «dar continuidad» a las relaciones personales que se inician en el colegio o el instituto. Las amenazas que divulgan en ese espacio suelen ser las mismas que emplean en el grupo real. Con la impunidad, eso sí, del anonimato, ya que el uso de apodos no suele permitir atribuir la autoría de los hechos. Además, en casos extremos, indica el experto, los acosados «han sido citados en determinados lugares donde han sufrido incluso palizas».

«Se hace difícil comprender que un adolescente sea capaz de unirse a otros y empezar a pegar, insultar y humillar a sus compañeros», grabando imágenes o tomando fotos para después enseñarlas «con la única finalidad de someter, divertirse y divertir de una forma distorsionada y morbosa», apunta Ferrán Barri. Pero sucede.

El psicólogo está convencido de que las causas de estos comportamientos hay que buscarlas «más en las características personales de los acosadores que en las de sus víctimas». Son adolescentes que, aunque pueda resultar paradójico, tienen «baja autoestima». Poseen, eso sí, un gran habilidad para manipular a otros y suelen fijarse en personas «que no vayan a plantarles cara, por miedo a quedar en ridículo ante el grupo o fracasar».

Sus carencias en habilidades sociales a menudo se deben a que ellos mismos «sufrieron acoso» y dedujeron que era una forma de relación «socialmente aceptada» e, incluso, reconocida. Haber recibido «una educación en valores distorsionada» y «una influencia negativa» de películas o videojuegos a menudo tiene bastante que ver.

Sin olvidar, reflexiona Barri, «una excesiva permisividad y sobreprotección» de los padres, que hace que «tiendan a comprar todo aquello que piden sus hijos, sin preguntarse si realmente lo necesitan, ni qué uso van a hacer de ello». Por eso, SOS Bullying reclama cambios legales que permitan imputar a los menores pero que también exijan responsabilidades a las familias y las obliguen a implicarse «en los procesos de reeducación».

Estudiar el ciberbullying es precisamente uno de los objetivos de un proyecto que acaba de hacer público la Universidad de Córdoba y que pone de manifiesto que alrededor del 30% de la población escolar sufre acoso, informa Europa Press. Financiado por la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía y coordinado por la catedrática de Psicología Rosario Ortega, incidirá en este nuevo tipo de violencia al que, el empleo de las nuevas tecnologías, otorga una de sus características fundamentales: la «impunidad» de los autores, como señala la profesora Ortega. Las grabaciones de los ataques constituyen, además, «una nueva y cruel forma de agresión».

El reto de usar las nuevas tecnologías para desarticular redes de agresores
¿Por qué no usar las nuevas tecnologías para tratar de combatir a los acosadores, desarticulando sus redes? SOS Bullying apuesta por dar la vuelta a la tortilla: frente a los foros donde los jóvenes comparten experiencias y adquieren ideas para maltratar a sus iguales, Ferrán Barri plantea crear otros en los que puedan participar los afectados, relacionarse con personas que sufren los mismos problemas y acceder a soluciones y recursos que se hayan ensayado con éxito. Y aboga por poner en marcha «buzones electrónicos» en los centros de enseñanza donde, de forma anónima, las víctimas denuncien los abusos sufridos.

Es «esencial», además, que los fabricantes de videojuegos y la sociedad en general «fomenten el desarrollo de materiales que tengan un contenido en valores socialmente positivos para que, mientras se divierten», los chavales adquieran principios solidarios, de respeto y tolerancia, añade.

Sin embargo, son muchos los vacíos y las lagunas legales para regular su venta y difusión, lamenta el experto, que ve imprescindible «supervisar y filtrar todo aquello que llega a manos» de los menores. Padres y profesores, además, deberían conocer cómo usar las nuevas tecnologías de cara a «poder prevenir» situaciones de acoso.

Esta práctica no sólo parece condenada a ir a más en el futuro, sino que podría ser «germen» de la violencia machista. Es lo que pretende demostrar el estudio de la Universidad de Córdoba dado a conocer ayer. Su coordinadora, Rosario Ortega, avanzó que el programa persigue estudiar el traslado que los adolescentes pueden hacer del bullying o la agresividad injustificada a sus primeras relaciones erótico-sentimentales, «que no llegan a ser consideradas estables». Un comportamiento que se conoce como dating violence.

En esta línea, la especialista precisó que los investigadores barajan la hipótesis de que exista una traslación de modelos de sumisión en la construcción de las nuevas parejas. Por eso, pretenden «rastrear el fenómeno de la violencia de género no desde la perspectiva de los adultos que atacan a sus compañeras», sino remontándose a los noviazgos en edades tempranas.

TESTIMONIOS DE LOS PADRES
  • «Mi hijo de 15 años se pasaba todo el tiempo conectado al ordenador [...] Finalmente nos contó que un grupo de chicos se dedicaba a meterse con él cuando se conectaba al messenger y se burlaban constantemente. El trataba de justificarse delante de sus amigos, pero parece que entrar en ese juego iba siendo cada vez peor [...] La situación empezó cuando discutió con uno de esos chicos hace unos meses en el instituto por una tontería y le dijo que se iba a enterar».
  • «Nuestra hija está recibiendo mensajes obscenos por el móvil. Ella cree que se trata de unas compañeras del colegio que se meten habitualmente con ella, que lo hacen para fastidiarla».
  • «Mi hija ha estado una semana en un campamento. Durante esos días una niña le ha atormentado sin parar. Le insultaba delante de los compañeros, le metía pinchos en el saco de dormir, una noche le tiró un vaso de agua mientras dormía y cosas por el estilo».

Fuente: www.elmundo.es
26.08.07

Suplemento Temático: Formación y Seguridad

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