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Revista de Prensa: Noticias

Miércoles, 17 de octubre de 2007

Así se preparan los periodistas para la guerra

Por quinto año consecutivo, el Ministerio de Defensa, a través de la Escuela de Guerra del Ejército, llevó a cabo, entre los días 24 y 28 de septiembre, sus anuales Jornadas para corresponsales de Guerra

 

Foto: www.elcorreogallego.esCon ellas, el Ejército de Tierra, con una dilatada trayectoria de operaciones en el exterior, ofrece su presencia a los profesionales de los medios de comunicación españoles. El objetivo principal es proporcionar al periodista que se desplace a una zona de crisis o a un conflicto, unas habilidades y conocimientos que le permitan desarrollar su trabajo en las mejores condiciones de supervivencia. Las jornadas parten de la premisa de que la presencia de los medios de comunicación social en los conflictos es una realidad, y que estar cerca de la noticia supone asumir riesgos. Es por ello que el Ejército de Tierra presta su colaboración a los periodistas desplazados al teatro de operaciones; les instruye sobre los riesgos y amenazas que se ciernen sobre ellos en la zona de conflicto, y promueve un mayor y mejor conocimiento entre las Fuerzas Armadas y medios de comunicación.
En este año, participaron un total de 29 periodistas, procedentes de medios y autonomías de toda España. En representación de Galicia, asistieron la periodista Natalia Puga, del Diario de Pontevedra, y por parte de EL CORREO GALLEGO, lo hizo quien este artículo suscribe.

Un oficio de riesgo

En los últimos quince años, han muerto 580 periodistas, agrupados bajo la denominación de killed on duty (muertos en el cumplimiento del deber). Un 32 por ciento trabajaban para medios de comunicación escritos, y sólo un 6 por ciento eran mujeres. El peor año fue 1994, con 66 muertos. Irak, Argelia y Rusia encabezan la lista de países con más fallecidos. En la lista de países especialmente peligrosos también están Filipinas, Birmania, Líbano, Pakistán, Sri Lanka y Somalia. Pero, a pesar de todos los riesgos, como dice Oriana Fallaci, "hay momentos en la vida en los que callar se convierte en una culpa, y hablar en una obligación de la que uno no se puede evadir".

Así, siguiendo su ejemplo, Jon Lee Anderson llegó a Bagdad con una pizarra vacía. Escuchó historias, desterró prejuicios, compartió vivencias y las contó en sus cartas publicadas en The New Yorker. Para Ramón Lobo, corresponsal de El País, ser reportero de guerra "es una cuestión de equilibrio: ver y sentir sin implicarte del todo. Los cínicos auténticos jamás podrán escribir sobre el dolor que no ven ni sienten". Por su parte, el fotógrafo Javier Bauluz, ganador de dos premios Pulitzer, es de la opinión de que "contar una historia exige vencer los escrúpulos que impiden fotografiar o grabar el rostro de una persona herida que está sufriendo; porque lo que tiene que hacer una fotografía periodística es informar o hacer sentir, no provocar náuseas y rechazo a seguir viendo las imágenes".

De otro lado, el también fotógrafo de guerra Gervasio Sánchez dice que su primera y más impactante experiencia fue la que tuvo en junio de 1994, en el campo de refugiados hutus en Goma (Zaire, actual República Democrática del Congo) en el que "mientras caminabas, pisabas, sin querer, a la gente agonizante". Del mismo modo, sigue el periodista de Heraldo de Aragón: "Miles de cadáveres anónimos se siguen apilando en países como Irak, Afganistán, Somalia, Sudán, Ruanda, Liberia, Birmania, y tantos otros en los que hay guerras, ya de alta o de baja intensidad ".

Idealistas bajo las balas

En marzo de 1980, era asesinado por paramilitares colombianos en Colombia el sacerdote y periodista Luis Espinal. Seguiría el asesinato, en Panamá, en 1989, del corresponsal de El País Juantxu Rodríguez. En 1999, era asesinado en Sierra Leona el periodista Miguel Gil, de la APTN. El 19 de noviembre de 2001, España se sobrecogía por el asesinato, en Afganistán, del experimentado reportero de El Mundo Julio Fuentes.

Unos pocos años antes de su asesinato, el periodista español había dejado escrito: "Los que vivimos la guerra de cerca nos convertimos en seres transparentes. En ella se pueden sentir desde la solidaridad más profunda hasta delirios y fantasías criminales impensables en otras circunstancias". Bagdad, 8 de abril de 2003. Ataque contra el hotel Palestina. Fallecen dos periodistas, uno de ellos el español José Couso, cámara de Telecinco. Horas antes, un misil iraquí había acabado con la vida de Julio Anguita Parrado, corrresponsal de El Mundo, empotrado en una unidad militar estadounidense. En 2004, en Haití, Ricardo Ortega, periodista de Antena 3, murió a causa de los disparos recibidos durante la guerra civil habida en el país caribeño.

El carné del corresponal

Los más veteranos reporteros, recomiendan a sus colegas la realización de cursos previos a su desplazamiento a zonas de conflicto. Las jornadas, que desde hace cinco años imparte el Ejército de Tierra, es pionero en España. Su completo plan de estudios incluye autoprotección en zona de guerra, con nociones básicas de prevención sanitaria, que imparte la Escuela Militar de Sanidad; sensibilización sobre el peligro de minas, ya que suponen el 90 por ciento de lesiones permanentes dentro de la población civil en zonas de guerra; vuelo diurno y nocturno en helicóptero, así como prácticas de embarque; prácticas de viaje en carros de combate del Ejército de Tierra, para el caso de desplazamientos en este tipo de vehículos; prácticas de Riesgo NBQ (Nuclear, Biológico y Químico), así como prácticas de ajuste de máscara y Equipo de Protección Individual.

El curso también incluye conducción de vehículos todo terreno, así como reparaciones de emergencia. Del mismo modo, el Ejército de Tierra también informa a los participantes sobre el protocolo de Información Pública que lleva a cabo en Operaciones. Finalmente, las jornadas contemplan un panel de experiencias con periodistas que han estado en zona de conflictos.

En cualquier caso, lo que mejor resume el modo en cómo ha de desenvolverse el corresponsal de guerra, son unas frases que Danny Pearl (jefe de corresponsales del Wall Street Journal en Asia, degollado ante las cámaras en 2002 en Pakistán, por terroristas vinculados a Al Qaeda) redactó en 1999, en su premonitorio Informe sobre la protección de periodistas: " No seas un héroe; no lo necesitas. No te preocupes si no eres el primero; hay siempre buenas historias que contar, y no merece la pena correr un riesgo innecesario por una exclusiva ".

Fuente: www.elcorreogallego.es
13.10.07

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