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Revista de Prensa: Noticias

Viernes, 26 de octubre de 2007

El último combate de la comandante piloto Caroline Aigle, sigue "online"

La primera mujer piloto de caza francesa murió en agosto tras retrasar un tratamiento de cáncer para poder dar a luz a su hijo. Su historia continúa en Internet.

 

Foto: www.negocios.comCaroline Aigle tenía un futuro envidiable. Con 32 años, era ya una leyenda como la primera mujer en pilotar un caza de la Armada Francesa. A mediados de julio, embarazada de cuatro meses, le diagnosticaron un cáncer irreversible. Pese a los consejos de los médicos, retrasó el tratamiento para que su hijo pudiera nacer.

Los medio franceses siguieron el caso con pasión. Muchos no entendían la decisión de Carolina. Su marido, Christophe Deketelaere, la explicó en una entrevista en Radio Tele Luxembourg: “No podía detener la vida de un ser que había llevado consigo. Me dijo: “Él tiene tanto derecho a tener posibilidades como yo”.

Para Deketelaere, también piloto, esta decisión fue “el último combate” de Caroline. “Y lo ganó”: antes de morir, pudo ver y sostener en brazos a su hijo Gabriel, que nación con sólo cinco meses y medio de gestación. Según su marido, Caroline “fue heroica hasta el final”. Pero no todos están de acuerdo.

Porque esta impresionante historia permanece viva aún a través de Internet. En diferentes blogs y páginas web, los internautas se han enzarzado en un debate al más puro estilo de la Red: sin tapujos, amplio, intenso.

Uno de ellos, identificado como Aquinatense, decía en el foro digital de Ediciones Católicas: “En Francia, como en todos los países de la EU, abortan todos los años decenas de miles de mujeres; frente a esas madres asesinas, personas como Caroline mantienen la dignidad de la especie humana”.

La reacción no se hizo esperar: “Muy bien, y de paso dejó un huérfano, que tendrá que crecer sin madre y al que nadie le pidió opinión”, firmó Linux Force. Y Ben Chesterton contraatacó “Según su lógica, habría que rematar a los huérfanos (…) No sé si lo ha pensado, pero es imposible pedir permiso a nadie para traerlo a la vida”.

A lo que Linux replicó: “Me refería al otro huérfano. Esa señora ya tenía un hijo que crecerá sin madre porque ella estaba segura de saber interpretar la voluntad de Dios”. Pero Javi apoya a Ben: “Esa señora evidentemente era la primera en no querer morirse. Entre que su hijo mayor crezca sin madre o asesinar al segundo, evidentemente prefirió que el mayor creciera sin madre”.

Foto: www.negocios.com

Y … La polémica sigue hasta el infinito. En el foro sin fondo de Internet, el ejemplo de Caroline Aigle se multiplica.

Todos necesitamos un héroe

Foto: www.negocios.comEl caso de Caroline Aigle ha sido singular. Salió en toda la prensa francesa y la discusión sigue en los Chat.

Todo en Caroline era bastante especial. A los 14 años entró en la Escuela Militar más severa de Francia, Saint. Cyr. Pilotó cazas y llegó a ser comandante de Escuadrilla. Llamaba la atención. Guapa, decidida, simpática.

Todo fue muy rápido. Esperaba su segundo hijo, pero en este mes de julio, con cuatro meses de embarazo, le diagnosticaron un cáncer muy agresivo. Entendió que el tratamiento podía matar a la criatura y, de acuerdo con su marido, decidió jugársela y esperar. Le aconsejaron abortar, pero se negó. “Tiene derecho a tener tantas posibilidades como yo”, confió a su marido.

En agosto, se precipitaron las cosas. Nació la criatura y pudo tenerla en sus brazos. Se sintió pagada con eso. Murió el 21 de agosto, con 32 años.

En los chats y comentarios, se lee de todo. No todos lo han entendido. Hay quien piensa que es más lógico poner la propia vida por delante. Pero ella no lo vio así. Quiso la vida de su hijo desde que supo que lo llevaba en su seno. Y fue madre desde entonces. Lo protegió desde el principio hasta el final, dejando un estupendo testimonio cristiano de homenaje a la vida.

El sacerdote que celebró el funeral, un expiloto, recordó en la homilía cómo les había preparado para el matrimonio. Y una observación que le había hecho la pareja. No querían que les hablara sólo del amor entre ellos. Les parecía una especie de egoísmo compartido. Háblenos del amor que nos abre y nos lleva a querer a los demás. Es el matrimonio cristiano iluminado por el amor al prójimo. Un amor, que como viene de Dios, se concibe más como don que como egoísmo.

“Aigle” en francés significa “águila”. En su breve vida, conoció las alturas de la atmósfera, pero también las alturas de la humanidad. Su hijo no tendrá la presencia física de su madre. Lo tendrán que cuidar otros. Pero sabrá que, desde que vino, a este mundo fue querido por una madre heroica. Y sabrá por qué lo quiso. A todos nos vienen bien los héroes. Ponen las cosas en su sitio.

Por Juan Luis Lorda

Triple heroísmo

El comportamiento de Caroline Aigle parece haber inspirado la definición que el Diccionario de la Real Academia Española ofrece al heroísmo: “Esfuerzo eminente de la voluntad hecho con abnegación, que lleva al hombre a realizar actos extraordinarios en servicio de Dios, del prójimo o de la patria”. En su caso  tengo para mí que fue por las tres cosas, por su condición de cristiana, madre y militar. Mi madre estuvo a punto de morir en el parto de mi hermano Antonio, y prometió que si salía de aquélla, tenía otro hijo y era varón, le pondría el nombre del Patrono de las parturientas. Si a mí me emociona llamarme Ramón por este motivo, ¿cómo se sentirá cuando crezca el pequeño Gabriel, si sale delante de su parto prematuro?

Por Ramón Pi

Fuente: www.negocios.com
22.10.07

Suplemento Temático: Mujer y Seguridad

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