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Miércoles, 21 de noviembre de 2007

Kevin Warwick, el fabricante de microchips para localizar a niños secuestrados

El producto se comercializará en todo el mundo dentro de dos o tres años

 

Foto: www.elmundo.es"Estamos potenciando a los seres humanos para darles más capacidades y sentidos". Kevin Warwick, conocido por su trabajo con robots e implantes cibernéticos y por haber probado sus creaciones en su propio cuerpo, está convencido de que algún día nada lejano los microchips acoplados a nuestro organismo serán de uso común.

Entre las muchas utilidades potenciales de los implantes cibernéticos, hay una que parece destinada a despertar el interés de millones de padres y acaparar titular tras titular en la prensa de todo el mundo: un sistema que está desarrollando Warwick en su departamento de la Universidad de Reading, y que estará listo en un año, permitirá a la Policía y a las familias localizar a niños perdidos o secuestrados.

"Cuando Madeleine desapareció [el pasado 3 de mayo en el Algarve], recibía 1.000 e–mails al día de gente preguntando por esta tecnología y pidiéndola para sus hijos", señaló a este diario Warwick, que acaba de pasar por nuestro país para participar en unas jornadas científicas organizadas por la Universidad Europea de Madrid (UEM).

"Todavía recibo muchas peticiones de padres de todo el mundo", continúa el científico, quien asegura que el instrumento podrá adquirirse comercialmente durante los próximos años (quizás dos o tres, porque lo normal es que haya un retraso entre su finalización en el laboratorio y su llegada al mercado).

"La tecnología involucrada no es particularmente cara", comenta, "pero se pagará por el servicio, como ahora ocurre con los móviles". Por supuesto, se trata de un producto que "nadie quiere tener que usar nunca", pero que muchos desearían adquirir por si sucede lo peor.

Aunque Warwick no puede dar apenas detalles sobre su creación, ya que tiene firmados acuerdos para comercializar el producto, el ingenio podría consistir en algo parecido al transmisor que implantó en su propio brazo en 1998. Fue en la ya lejana primera fase del denominado Proyecto Cyborg, que mostró hasta qué punto el organismo humano puede tolerar componentes artificiales en su interior y, de paso, lanzó al estrellato científico y mediático a su creador.

No está claro, sin embargo, si el nuevo localizador será un chip subcutáneo como aquél o alguna especie de implante parcial; algo que los críos –o, llegado el caso, sus secuestradores– no puedan tirar, pero que tampoco se convierta en una condena. "Si fueras una chica de 16 años, no te gustaría que tus padres dispusieran de esa tecnología", señala Warwick.

Dilemas éticos
Lo cual nos lleva a otro de los problemas éticos o sociales que podría originar el nuevo dispositivo de localización. ¿La tecnología estará en manos de la familia, de la Policía, de una empresa? "Ésa es la gran pregunta", admite Warwick. "Probablemente, se solucionará de distintas formas en diferentes países".

Menos problemas plantea la posibilidad, también de gran interés para muchas personas, de colocar estos implantes a la mascota o a animales de raza, algunos de los cuales –pensemos en los caballos de carreras, por ejemplo– pueden costar una auténtica fortuna. "Hay bastante gente, particularmente en el Reino Unido, que pagaría un montón de dinero para saber dónde está su gatito", asegura el científico.

La precisión del sistema de localización nunca sería comparable a la del actual GPS. Entre otras cosas, porque no es necesario: basta saber en qué manzana se encuentra un niño desaparecido para que la Policía dé con él y encierre a sus secuestradores.

Inevitablemente, surge la duda: las autoridades podrían extralimitarse y hacer un mal uso de la tecnología si ésta se dejara en sus manos. Sobre todo en según qué países. Pero no es ésta la investigación más polémica que tiene Warwick entre manos . Entre otras cosas, trata de crear híbridos de robot y animal, propulsados por neuronas de rata, y planea implantar un chip en su propio cerebro, en un ambicioso proyecto que podría culminar con la capacidad de enviar mensajes telepáticos.

Incluso podríamos llegar a grabar nuestras experiencias en la mente y tener acceso a nuestros recuerdos tal cual sucedieron , o compartirlos con otros. "Yo creo que sería emocionante, pero a algunas personas les preocupa", comenta Warwick. "Si pasas una noche con Jennifer López, por ejemplo, serías capaz de sentir realmente que has estado ahí", bromea. ¿E incluso colgarlo en Internet? Bien, permanezcan atentos a su pantalla.

Fuente: www.elmundo.es
19.11.07

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