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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

Revista de Prensa: Noticias

Miércoles, 21 de noviembre de 2007

España pierde el control del 70% de la zona que vigila en Afganistán

La falta de efectivos y la corrupción del gobierno local permiten que los talibán vuelvan a instalarse en tres grandes distritos de la provincia de Badghis

 

Las tropas españolas han perdido el control de buena parte de Badghis, la provincia de Afganistán que tienen a su cargo en el oeste del país, donde se encuentran desplegadas desde mayo de 2005 para contribuir a la seguridad, reconstrucción y gobernabilidad de la zona. Actualmente, los talibán dominan dos de los siete distritos de la provincia -Bala Murghab y Ghormach, en el norte-, y en un tercero, Jawand, en el este, se han multiplicado los actos criminales en los últimos meses.

Foto: www.elmundo.es

Los tres distritos suman casi el 70% de la superficie de Badghis, de dimensiones similares a la provincia de Zaragoza y con cerca de medio millón de habitantes. La clara falta de efectivos y la galopante corrupción de la administración local explican esta situación.

España dispone en Badghis de 225 militares destacados, que forman parte del denominado Equipo de Reconstrucción Provincial (PRT, en sus siglas en inglés).

Este dispositivo puesto en marcha por la OTAN en Afganistán, está integrado por un componente civil y otro militar. De los 225 efectivos, sólo 117 forman parte de la compañía de protección y seguridad -los otros se encargan de la complicada labor de mantener operativa una fuerza de acción en un lugar tan inhóspito como Afganistán-, de los que apenas 50 salen realmente a patrullar por la provincia, según el coronel responsable del PRT hasta el pasado viernes, Pedro Rolán.

El 9 de junio, los talibán iniciaron una ofensiva en Ghormach y sobre todo en Bala Murghab, que ha ido in crescendo. «Hemos intentado patrullar por Bala Murghab todo lo posible, pero ha venido a ser sólo una vez al mes», admite el coronel. Bala Murghab se encuentra a unos 170 kilómetros de Qala-e-Now, la capital provincial donde están destacadas las fuerzas españolas, y Ghormach, a unos 220.

Según Rolán, el contingente español tarda al menos ocho horas en llegar hasta allí con los Vehículos de Alta Movilidad Táctica (VAMTAC) por unas carreteras casi inexistentes y lo habitual es que destine un día para el viaje de ida, otro para el de vuelta y sólo se quede en los distritos conflictivos 24 o 48 horas. «Podrían estar más tiempo, pero eso complicaría la logística, y si permanecemos en un sitio, no podemos ir a los otros», argumenta en referencia al resto de la provincia. El distrito de Jawand, añade, aún es peor. Totalmente montañoso, se tarda dos días en llegar. Se da la circunstancia que, ante la presencia de las tropas españolas, los talibán se esfuman como por arte de magia. Nunca se han enfrentado directamente con los españoles, aunque sí han colocado artefactos explosivos en su camino. «Está claro que la presencia permanente en Bala Murghab multiplicaría por mil la seguridad y variaría totalmente la situación», cree Rolán, pero rehúye concretar cuántos efectivos serían realmente necesarios. «Nosotros hacemos el trabajo con los medios que nos dan, y no entramos a valorar si tendría que haber más o menos».

A falta de tropas internacionales, bueno serían efectivos locales. De hecho, el verdadero cometido de las fuerzas españolas en Badghis debe ser apoyar a las afganas. En la provincia, sin embargo, sólo hay una unidad del ejército afgano, formada por un centenar de hombres que llegaron en julio ante la insistencia española. Y los efectivos policiales también destacan por su escasez e incompetencia. El general Ayoob Nayazyar, responsable de la policía en Badghis, declara que dispone de 217 efectivos en Bala Murghab y 190 en Ghormach, pero que también recurre a más de un centenar de hombres no uniformados de la comunidad.

El comandante Hassan Khan explica que la situación sobre el terreno es difícil: «Los policías trabajan dos y tres meses consecutivos, sin regresar ni un solo día a casa, porque moverse por carretera es muy peligroso». El mismo resultó herido en junio y tardó tres días en llegar a un hospital por esa razón. Estuvo de baja casi un mes, no cobró ninguna indemnización y ahora vuelve a combatir contra los talibán por un salario de 70 dólares mensuales, que asegura que no le da para mantener a su familia.

Los policías disfrutan de tres días de descanso por mes trabajado, según Khan, que añade que tan sólo cuenta con tres vehículos para 125 hombres que tiene a su cargo. El resultado es que en los dos últimos meses 11 policías han muerto en el norte de Badghis, y una veintena han resultado heridos, según datos del cuartel general de las tropas internacionales de la ISAF en Kabul.

A todo esto hay que añadir un segundo factor que se escapa de las manos de las tropas españolas, pero que hipoteca su acción: la galopante corrupción en Badghis. Dos representantes del Consejo Provincial, que prefieren mantener el anonimato, explican que el gobernador de Badghis hasta el pasado junio, Nasim Tukhi, se dedicó a vender la ayuda humanitaria que debía ir destinada a la población de Bala Murghab después de que importantes inundaciones afectaran la zona. Asimismo, en un solo día nombró hasta tres gobernadores en ese distrito, después de cobrar una suculenta comisión de cada uno de ellos.

En Bala Murghab, además, llovía sobre mojado. En el 2003 decenas de personas del distrito, de etnia pashtún, fueron asesinadas por tropas del señor de la guerra tayiko Ismail Khan. Ahmad Shah Mirdad, de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán, hizo un informe sobre la matanza pero se queja que quedó en un cajón: el gobierno afgano no tomó ninguna decisión.

Como consecuencia de los enfrentamientos, parte de la población se desplazó al sur de Afganistán, donde aprendieron la técnica del cultivo del opio, según explica Juma Khan Haidery, responsable en Badghis de la Misión de Asistencia en Afganistán de la ONU. Badghis es la única provincia del norte del país donde este año creció el cultivo de adormidera y, además, de forma alarmante, hasta un 32%. Se ha pasado de 3.205 hectáreas en 2006 a 4.219, según datos de la Oficina de las Naciones Unidas para la Droga y el Crimen (UNODC). Mohammad Musa Khojom, responsable de agricultura de la ONG World Vision, también lo achaca a la corrupción del gobernador: «Los agricultores evitaron que les destruyera los campos, a cambio de dinero».

En julio Ashraf Naseri, que tiene fama de jugar limpio y es pashtún -pero de la provincia de Paktia-, fue nombrado nuevo gobernador. «Los pashtunes de aquí continuamos sin tener representación en la administración local. Ni trabajo de limpiadores nos dan», se queja el mulá Amibá, líder de una comunidad pashtun de mil familias en Qala-e-Now.

Por otra parte, la nueva agrupación española organizada en torno a la Jefatura de Tropas del Mando de Canarias tomó ayer el relevo en la zona de responsabilidad que la anterior agrupación, formada sobre la Brigada Paracaidista (BRIPAC), Primera Bandera «Roger de Flor», mantenía en la provincia de Badghis y Herat, asumiendo las mismas misiones.

La ceremonia de Transferencia de Autoridad tuvo lugar en la base española de Qala-e-Naw, capital de la provincia de Badghis, siendo co-presidida por el general de división Juan Miguel Mateo Castañeyra, jefe de la Jefatura de Tropas del Mando de Canarias, y el brigadier general Fausto Macor, jefe del Mando Regional Oeste (RC-W), informa Servimedia.

Al acto asistieron también el vicegobernador de la provincia de Badghis, Abdul Ghani, y el alcalde de Qala-e-Naw, Muhammed Naim, entre otras autoridades militares y civiles.

El contingente español de Herat, en la zona oeste de Afganistán, escuchó la noche del viernes varias explosiones en las inmediaciones de las instalaciones, aunque por el momento no se han encontrado en la zona rastros de explosivos ni cráteres, según informó a Europa Press un portavoz del Ministerio de Defensa.

Este portavoz explicó que alrededor de las 23.00 horas del viernes, el personal militar escuchó desde el interior de la base «varias explosiones» a menos de 1.000 metros.

Los afganos dejan su tierra
El flujo de desplazados a causa de los combates entre los talibán y las fuerzas de seguridad en Badghis continúa. Según el responsable provincial de la oficina de Inmigración del gobierno afgano, Andel Zaher Badghisi, 800 familias han huido de sus casas en Bala Murghab: 600 se han quedado en el mismo distrito, 150 han ido a Herat, y 50 están en Qala-e-Now. «En Murghab tenía una tienda y una buena vida. Aquí no tengo nada», se queja Abdul Samá, que se ha instalado con su familia en Qala-e-Now, en la zona norte del río. Como él, hay muchas familias más que sobreviven pelando pistachos. Un trabajo que sobre todo hacen las mujeres. Dicen que ganan un dólar por ocho kilos de pistachos pelados. Al día se puede sacar cuatro o cinco dólares trabajando un regimiento de mujeres durante 10 horas.

La ONG internacional BRAC, que es la única que continúa trabajando en Bala Murghab, ha tenido que reducir su actividad en el distrito a causa de los enfrentamientos, según el responsable de proyectos de salud, Shafiul Islam. Los pacientes que BRAC atendió entre junio y octubre en la clínica de Bala Murghab son significativos: 50 con heridas en la cabeza y extremidades, posiblemente a causa de los combates. En junio también asistió en el parto a 11 mujeres. Entre julio y octubre, a sólo siete. «Probablemente no pudieron desplazarse hasta la clínica a causa de los enfrentamientos», deduce Islam.

Fuente: www.elmundo.es
18.11.07

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