Ver Suplemento Temático...


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

Revista de Prensa: Noticias

Martes, 18 de diciembre de 2007

El submarino "pata negra" es español

Los astilleros militares Navantia ponen en Cartagena la primera quilla del S-80, un producto de tecnología nacional con un mercado potencial valorado en 35.000 millones

 

Cuando hoy se produzca la puesta de quilla del primer submarino S-80 en Cartagena, a más de uno se le vendrá a la cabeza que este proyecto militar con tecnología española ha despertado celos, envidias y admiración en la industria europea y norteamericana.

Gráfico: El Economista

Con este tradicional acto, que supone el comienzo oficial del ensamblaje del sumergible, se da el empujón definitivo a una serie de cuatro S-80 que costará 1.700 millones de euros a la Armada española y que abre las puertas a Navantia, los astilleros militares españoles, a un mercado potencial de 35.000 millones de euros (hasta cincuenta unidades) durante los próximos diez años.

Gráfico: El Economista

Todo empezaba en el otoño de 2003. El Ministerio de Defensa daba a conocer el plan de modernización del Ejército español con una espectacular inversión de 4.176 millones de euros. Además del S-80, las Fuerzas Armadas españolas estaban dispuestas a incorporar nuevo material de última tecnología como los 24 helicópteros Tigre, fabricados por la filial de EADS Eurocopter, o más de 212 vehículos blindados de combate Pizarro, que ensambla Santa Bárbara Sistemas, la filial española del gigante norteamericano General Dynamics.

Sumergido en la polémica
Pero la concepción del submarino comenzó sumergida en una fuerte polémica. Pocos meses después de quien por aquel entonces era ministro de Defensa, Federico Trillo, anunciara el programa, el PSOE ganaba las elecciones y el manchego José Bono le sustituía en el puesto. Parecía que Trillo tenía prácticamente elegido al candidato que se convertiría en el socio tecnológico del S-80 pero el nuevo Gobierno paralizó el proceso.

Y es que la elección no era sencilla. Por un lado se encontraba la baza europea, capitaneada por las opciones francesa (a través de los astilleros DCN) y alemana (HDW). Cualquiera de las dos alternativas se convertía en un paso hacia adelante para crear un consorcio naval europeo a imagen y semejanza del gigante aeronáutico EADS pero existían muchas reticencias desde España.

Las dudas eran mayores cuando se analizaba la alternativa gala. La empresa DCN era una vieja conocida de los astilleros públicos españoles porque colaboraba con los astilleros Izar -que desde el año 2005 se denominan Navantia tras la liquidación del negocio civil obligada por Bruselas- en el submarino Scorpene.

Gráfico: El Economista

Las expectativas de este proyecto no contentaron del todo a España, que se sintió frustrada por el poco protagonismo que alcanzó en el desarrollo del Scorpene. Pero existía otra razón de mucho más peso: ¿quién no le aseguraba a Navantia que si elegía a la DCN como socio industrial del S-80 no le iba a pasar información del submarino a países amigos como Marruecos?.

Parte de los altos mandos de la Armada pensaba que era una locura. "Si Francia colabora con nuestro nuevo submarino, dentro de diez años tendremos al otro lado del Estrecho otros cuatro clones del S-80 apuntando hacia España", asegura un experto del sector.

Además, el S-80 no tiene nada que envidiarle tecnológicamente al Scorpene. Incluso le supera. Fuentes de Navantia explican a este periódico que "además de ser un submarino más grande que el que fabrica la DCN y tener más capacidades, destaca su sistema de propulsión independiente del aire (AIP), que le permite estar más tiempo sumergido en el agua". O sea, que es un aparato muy difícil de detectar para los enemigos.

Eliminados entonces los candidatos europeos, para valorar la otra opción había que cruzar el charco. A la industria norteamericana le había llamado poderosamente la atención el programa naval español porque los gigantes estadounidenses son grandes especialistas en submarinos nucleares pero no tienen experiencia en los sumergibles tradicionales, con un gran potencial de negocio. Los candidatos fueron Lockheed Martin y Raytheon, aunque el primero tenía mas posibilidades porque ya era el socio de los astilleros militares españoles en las fragatas F-100, a las que habían incorporado su sistema de combate Aegis. Había otra razón mucho más estratégica empresarialmente hablando: elegir a Lockheed Martin suponía tener la llave de entrada al mercado norteamericano, donde la industria española quería competir participando en el Deepwater. Se trataba del nuevo programa del servicio de guardacostas norteamericano en el que España había metido la cabeza con la venta de dos aviones CN-235, que fabrica EADS Casa.

Al final se impuso la lógica y Defensa eligió a Lockheed como compañero de travesía, lo que despertó las iras de Raytheon, que incluso ha llegado a recurrir el fallo del concurso, y de los vecinos europeos, sobre todo de la DCN francesa.

Oportunidad única
Dejando a un lado los recelos, la industria española tiene ahora la oportunidad única de exportar su modelo a todo el mundo. Hoy se pone la quilla del primer submarino y se realiza el corte del primer acero del segundo sumergible. Habrá que esperar hasta el año 2013 para ver surcar las aguas al primer S-80.

Aunque llegará con dos años de retraso respecto a la fecha inicial prevista por la Armada, será la mejor carta de presentación para el mercado como ya ocurrió con las fragatas F-100. Una vez comprobada la operatividad de éstas en las Fuerzas Armadas españolas, fueron también compradas por la Armada Noruega, primero, y por la australiana después. Y ahí reside el peligro. Los más pesimistas creen que el submarino tampoco estará listo para 2013. "Necesitará dos o tres años más para estar operativo y podría perder el tren de la clientela", advierte a este periódico un experto del sector.

Los retrasos se podrían deber precisamente al desarrollo del secreto mejor guardado del S-80: su sistema de propulsión independiente del aire (AIP), que le permite estar más tiempo sumergido por lo que es menos detectable para el enemigo. El problema de esta tecnología es que al ser novedosa y puntera le está dando más que un quebradero de cabeza a los técnicos de Navantia y de la Armada española. Un portavoz del astillero militar explica que "la meta de 2013 se mantendrá invariable" y que el cambio de fechas se ha debido a que el sistema de propulsión independiente del aire es un programa de I+D, que tiene que ser probado hasta que funcione a pleno rendimiento.

De momento, Navantia ya ha aprovechado su experiencia del S-80 para acudir a un contrato en Turquía. El Gobierno otomano ha abierto un concurso para fabricar seis submarinos que podría estar valorado en 2.500 millones de euros. Los astilleros españoles no lo tendrán nada fácil, porque también acudirán a la convocatoria los franceses de Armaris y los alemanes de HDW que ya son proveedores habituales del Ejército turco. En pocos años también se prevé que Brasil y Australia necesiten submarinos similares al que fabrica Navantia en Cartagena.

Antes de que llegue ese momento, los astilleros de Cartagena habrán consumido más de ocho millones de horas de trabajo directas para la factoría y otros ocho millones de horas indirectas para la industria auxiliar, en un programa que puede durar diez años y que empleará a pleno rendimiento a 2.800 empleados.

Además de Navantia, en el proyecto del S-80, también participan otras empresas españolas. Es el caso de Abengoa, que a través de su filial Hynergreen ayuda en el diseño del sistema de propulsión del submarino.

Cuando paulatinamente entren en servicio los cuatro submarinos españoles se irá sustituyendo la obsoleta flota de la Armada española. Desde el año 2003, se están dando de baja algunos submarinos de la serie S-60, que ya llevaban más de tres décadas de servicio. Las Fuerzas Armadas también cuentan con una versión más moderna de sumergibles, los S-70, cuya vida útil es mayor. ¿Conquistará en el año 2020 el S-80 el mercado mundial de submarinos? Hoy dará el primer paso para conseguirlo.

Fuente: www.eleconomista.es
13.12.07

Noticias relacionadas:

* La Armada del futuro, casi invencible (20.04.07)
* Indra desarrolla los radares y los sistemas de defensa electrónica de los submarinos S-80 (26.07.06)

Esta noticia ha sido vista por 13484 personas.