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Jueves, 28 de febrero de 2008

Pequeño maltratador, futuro psicópata

Los expertos coinciden en que el maltrato a los animales durante la juventud supone un aviso de comportamientos agresivos en la edad adulta. La violencia doméstica también se ceba con las mascotas.

 

Los psicópatas suelen maltratar animales en su infancia y juventud. Es una afirmación del FBI norteamericano tras realizar un estudio basado en entrevistas a homicidas y psicópatas. Decapitar gatos y ardillas o disparar a perros son algunas de las crueldades que estos jóvenes pueden cometer. En España no hay ningún estudio sobre la posible conexión entre niños y jóvenes violentos y futuros adultos violentos, homicidas o psicópatas, pero hay psicólogos, criminólogos y sociólogos que coinciden en que la violencia contra los animales constituye uno más de los factores que ayudan a perfilar el retrato del futuro maltratador de mujeres, niños, o del homicida o psicópata.

Foto: www.larazon.esEl psicólogo José Ignacio Robles, profesor de la Universidad Complutense, explica que hay jóvenes que cometieron asesinatos en escuelas norteamericanas que confesaron disfrutar maltratando a los animales. Uno de ellos había decapitado gatos y ardillas, otro disparaba a perros y había apuñalado al suyo propio. Otro había arrojado gatos vivos en una hoguera.

Violentos con todo
El doctor Accione, un médico que hizo un estudio con entrevistas a responsables de cuatro refugios de mujeres maltratadas, descubrió que en el 96 por ciento de estos hogares también se maltrataba a los animales. En este sentido, Robles asegura que «se podrían llegar a detectar posibles agresores a través de la violencia con animales».

El catedrático de Derecho Penal y director del Instituto Complutense de Criminología, Antonio García Pablos, incide en que «la persona violenta lo es con todo, plantas, animales, porque la violencia no es selectiva sólo hacia las personas».

Pero el sociólogo de la Universidad Complutense Andrés Canteras afirma no estar de acuerdo con una simplificación excesiva del comportamiento criminal, que tiene «modalidades muy diversas y es multicausal». A su juicio, la violencia con los animales sería un factor más, junto con las drogas, familias desestructuradas, fracaso escolar o escasez de recursos económicos, entre otros. Canteras destaca que el hecho de que se esté planteando la violencia con los animales como un factor más a tener en cuenta para analizar el retrato robot del futuro homicida, psicópata o maltratador es posible gracias al gran aumento de la sensibilidad social con respecto a los animales.

Pese a la creciente sensibilidad contra la violencia, el umbral de permisividad varía considerablemente cuando se aplica con los animales y con las personas. La presidenta de la Asociación Defensa Derecho Animal (ADDA), Carmen Méndez, comenta que «hay ciertas culturas o países donde el hecho de pegar patadas a un perro o tener festejos donde se maltrata animales está social y culturalmente aceptado» y añade que, por eso, puede resultar complicado el penalizar ciertas conductas con especies no humanas y aceptarlas como violentas. Y es que, en general, aumenta la empatía con las personas porque sienten nuestras mismas emociones, pero no ocurre lo mismo con los animales.

A la vista de estos resultados, sería el momento de alarmarse por el hecho de que se detectara que un niño o un joven disfruta con la violencia hacia los animales, ya que puede ser un indicador de problemas importantes de personalidad.

Progresos y sensibilidad
La sensibilidad con respecto al trato correcto y respetuoso que deben recibir los animales ha aumentado significativamente en los últimos 20 años en España, aunque todavía queda un largo camino por recorrer para garantizar los derechos de los animales y evitar los escabrosos episodios que a veces se producen. El Código Penal ha recogido como delito la crueldad con ellos, y los medios de comunicación dedican tiempo a hablar de casos de violencia con animales. Las asociaciones de protección han proliferado y tienen más peso en la sociedad. «Hace 20 años estaba admitido matar a los gatos recién nacidos que no se podían mantener arrojándolos contra la pared, pero ahora no», recuerda el sociólogo Andrés Canteras.

Fuente: www.larazon.es
23.02.08

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