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Revista de Prensa: Noticias

Martes, 4 de marzo de 2008

Alerta en la Universidad ante los grupos que alientan la violencia

Quién está detrás de los actos radicales de la Universidad

 

Distinto nombre, distinta procedencia, pero ideales comunes y formas de actuar recurrentes. repasamos el origen y la doctrina de los principales grupos que boicotean la libertad de expresión y amedrentan a la comunidad universitaria

Fuera fascistas de la Universidad!". Durante las últimas semanas este grito -aparentemente tan arcaico y trasnochado- se ha repetido en cuatro diferentes centros académicos españoles. ¿Las razones? Boicotear las ponencias de conferenciantes "ultrareaccionarias", como las define Juanjo López, secretario general del Sindicato de Estudiantes.

Gráfico: www.elmundo.es

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Las presuntas fascistas son María San Gil, dirigente del Partido Popular Vasco, Dolors Nadal, cabeza de lista del mismo partido por Cataluña, Rosa Díez, ex dirigente socialista y candidata por Unión Progreso y Democracia (UPyD) y, ayer mismo, la vicepresidenta del Gobierno María Teresa Fernández de la Vega.

En cuatro lugares tan alejados geográficamente, las actitudes y consignas han sido idénticas. Y más sorprendente aún, hemos visto a estudiantes de Galicia, Cataluña, Madrid y Valencia imitando lemas comunes del abertzalismo radical, habituales en los centros del País Vasco. La reiteración de estos sucesos -y su más que obvia premeditación- plantea una cuestión: ¿Está radicalizada la Universidad española? Los rectores de Santiago, Pompeu Fabra y la Complutense -las instituciones donde se produjeron los altercados-, coinciden en condenar estos actos vandálicos aunque se apresuran a puntualizar que se trata de "hechos aislados". Por su parte, muchos profesores discrepan anónimamente de dicha afirmación: "se trata de grupos instalados en la facultad, aunque minoritarios, sospechamos que alguno incluso sin matricular", coinciden varios encuestados por CAMPUS. "La mayoría de los estudiantes suele estar más preocupado por su futuro", opina una profesora de la Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense, que prefiere no revelar su identidad "por miedo a las represalias de los grupos antisistema y de aquellos que tienen la responsabilidad de acabar con el problema y no lo hacen". Los docentes, recalca esta afectada, "estamos hartos de pedir al rector que sanciones a través de expedientes y seguimos esperando, a pesar de que los altercados a veces impiden impartir clase con normalidad".

Los lemas "¡Rosa kampora!" (Rosa fuera) y el "Ójala ETA te mate", que proferían los independentistas de la Universidad de Santiago, son desgraciadamente habituales en la vida de estas políticas vascas. No es casualidad que Rosa Díez y María San Gil ya hubiesen escuchado antes las amenazas que vociferaban los manifestantes en sus respectivos actos. Lo cierto es que la coordinadora de estudiantes Ikasle Abertzaleak integrada, según su propia web, en el movimiento de liberación vasco, es una de las referencias comunes en todos los idearios de los grupos de jóvenes de la izquierda radical repartidos por casi toda la geografía española.

Aunque parecen actuar de forma independiente, movimientos como el de los gallegos Agir o los catalanes SEPC están fuertementen "hermanados" -término que utilizan los propios grupos- con el entorno abertzale. Y no son los únicos.

La mayoría de estos grupúsculos -Agir (Galicia), Yesca (Castilla y León), Jaleo (Andalucía), los catalanes Maulets y el Sindicat d'Estudiants dels Països Catalans (SEPC)- se solidarizan con las protestas por la ilegalización del partido presuntamente vinculado a ETA.

La Confederación Española de Policía ha advertido de la posible relación de Izquierda Castellana -partido adyacente a Yesca- con Batasuna e incluso se ha pedido su ilegalización. Sus vinculos están claros: entre sus conferenciantes figura Joseba Permach (ahora encarcelado) y, sin ir más lejos, en 2007 se manifestaron pidiendo la liberación de De Juana Chaos.

El Sindicato de Estudiantes se desmarca de estas organizaciones aunque destaca que "las protestas han sido contra políticos vinculados a ideas ultrarreacionarias y, es evidente, que ha habido un uso intencionado para criminalizar a los estudiantes involucrados". Desde la Pompeu Fabra, el Consejo de representantes de los estudiantes condena los actos recordando que "los exaltados son una minoría" y recalca la necesidad de "defender la libertad de expresión".

Ideología común

Minoritarios o no, la base ideológica de estas organizaciones es un conglomerado de ideas dispersas que incluye derecho de autodeterminación de los pueblos, okupación, revolución socialista, anarquismo, antiglobalización, contra la especulación inmobiliaria y el capitalismo. No es casualidad que Resistencia Galega, una escisión de Asambleia da Mocidade Independentista, intentase atentar contra una urbanización en construcción de la inmobiliaria gallega Fadesa.

Asimismo se definen como antifascistas y antixenófobos y dicen estar en contra del canon digital y del proceso de Bolonia. Así, desde hace un año la vida en en la Universidad del País Vasco se ha visto alterada por movilizaciones contra la reforma universitaria protagonizadas también por Ikasle Abertzaleak.

Gallegos 'batasunos'

La Organización de estudiantes de la izquierda independentista (Agir) no escondió su nombre en las pancartas con las que boicotearon el acto de María San Gil en Santiago. Este grupo radical, formado por universitarios se creó en 2000 para protestar contra las reformas educativas.

Hoy afirman que su razón de ser no es otra que la de denunciar "la privatización y españolización de la enseñanza", pero en sus manifestaciones lanzan claros mensajes de apoyo a la ilegalizada Batasuna. "¿Para que van esos del PP y afines a exponer su doctrina en las universidades, cuando impiden violentamente a los vascos expresarse?", se preguntan en uno de sus foros. Dicen que su actuación el pasado 12 de febrero contra San Gil, "no fue más que un acto reivindicativo que no tuvo nada de extraordinario" con el que querían mostrar su desacuerdo con la Universidad por "permitir la entrada de personas armadas" y por "fomentar actos electoralistas maquillados como conferencias".

En sus comunicados presumen de estar "perfectamente integrados" y lanzan una envalentonada advertencia: "No vamos a dejar de ejercer nuestros derechos hasta que la España de la Ley de partidos y de los torturadores indultados consiga cazarnos a todos".

Independentismo catalán

En el acto contra Nadal en la Pompeu Fabra, los jóvenes portaban pancartas de la Cajei. La propia plataforma niega haber sido la organizadora pero manifiesta "su apoyo al boicot" y "orgullo" de que los jóvenes que insultaron a Nadal llevasen su emblema.

Otro de los movimientos estudiantiles más radicalizados es el SEPC, que ayer mismo increpaba a Fernández de la Vega en su visita a la Universidad de Valencia. SEPC, que cuenta con 800 miembros, se define como la sectorial de la Esquerra catalana. "Somos la organización que representa el independentismo catalán anticapitalista en los centros de educación. Tenemos relación con las diferentes coordinadoras de las asambleas contra Bolonia que existen, así como afinidad clara con Agir y Ikasle Abertzaleak", admiten a CAMPUS. Comentan que les gustaría que este tipo de actos contra dirigentes "no se repitiesen; eso significaría que los gobernantes se han decidido a cambiar su forma de actuar".

Más radicalizados son los Maulets. Vínculados con las dos organizaciones anteriores, se enorgullece de haber sido creada para "organizar, movilizar y desarrollar la lucha juvenil en los Països Catalans".

'Anti todo' en Madrid

Una semana después del boicot a la intervención de Rosa Díez en la Complutense, las autoridades no han logrado poner nombre a los responsables del suceso. Basta echar un vistazo a los foros estudiantiles de internet para comprobar que en la capital existen numerosos grupos independentistas castellanos asentados en la Universidad. Todos ellos se agrupan en la Coordinadora Antifascista de Madrid.

Dentro de este grupo está La Plataforma -"altavoz de los protagonistas de la desobediencia popular"- desde cuya web explican que Rosa Díez organizó "su charla-provocación" para "lograr repercusión en los medios, en virtud del éxito cosechado por Nadal y San Gil".

Radicales de derecha

Pese a que están poco organizadas, son dos las principales organizaciones universitarias con ideología de extrema derecha. La primera es el llamado Falso SEU (Sindicato de Estudiantes Unificados) vinculado a una de las ramas más extremas de la Falange. Dos estudiantes de esta organización fueron los responsables del boicoteó a la investidura honoris causa de Santiago Carrillo en 2005. Por su parte, Nación y Revolución y Combat España se definen de ideología "nacional revolucionaria". Dicen contar con más de 400 miembros sólo en la Complutense.

Los rectores condenan los actos y los consideran 'hechos aislados'

Resulta paradójico que cuando el grupo de estudiantes de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) interrumpió la conferencia de Dolors Nadal, ésta versase sobre la eliminación del canon digital, una de las reivindicaciones de los grupos antisistema. Esta incoherencia es común en este tipo de grupos. Según Josep Joan Moreso Mateos, rector de la Universidad Pompeu Fabra, "estos jóvenes -algunos ni siquiera son estudiantes- no saben muy bien lo que quieren, tienen un cierto desapego con la realidad. Por ejemplo, es común entre todos los colectivos de este tipo estar en contra de Bolonia porque dicen que significa adaptar los estudios a la necesidad de las grandes compañías y pienso: ¿si no es en una empresa, tú dónde crees que vas a trabajar? Son pocos pero están muy radicalizados. No se puede discutir con ellos". Moreso fue el primero en solidarizarse con Nadal. Dijo sentirse "avergonzado" y la invitó a repetir su comparecencia. También insiste en que se trata de "hechos aislados".

Senén Barro Ameneiro, rector de la Universidad de Santiago, coincide con él: "La agresión a María San Gil fue algo excepcional. Tengo la sensación de que no se va a volver a repetir. Son grupos muy minoritarios y contestatarios a muchas cosas. Me parece un acto reprovable aunque tampoco quiero darle demasiada importancia". Ambas instituciones han abierto expedientes informativos independientes a las diligencias iniciadas por la justicia.

El rector de la Complutense, Carlos Berzosa, se apresuró a denuncian "los actos violentos cometidos por grupos minoritarios" contra Rosa Díez y aclaró que han sido "ajenos al espíritu que debe reinar en la institución universitaria, por definición abierta a la libre exposición de ideas y pareceres, al debate y al contraste de opiniones". Además, ha querido resaltar en un comunicado la "necesidad de valorar los hechos acaecidos en su justa medida y no crear una imagen distorsionada que no se corresponde con la realidad diaria de la Complutense y con el compromiso prácticamente unánime del alumnado".

 

Los docentes piden menos permisividad ante los 'totalitarios'

Preocupación, indignación, ninguneo...". La comunidad universitaria no se muestra indiferente ante los últimos sucesos entre estudiantes exaltados y conferenciantes políticos. Preocupación que, según denuncian los docentes, "la autoridad competente, incluso los sindicatos, parecen no ver, a pesar de que algún altercado violento o con insultos ha llegado al personal de administración y servicios y a miembros del equipo decanal".

El profesor Rodríguez Braun, Catedrático de Historia del Pensamiento Económico de la Complutense, alude a una "debilidad analítica disfrazada de fuerza física". A su juicio, estos grupos estudiantiles "llegan al ridículo de asumir como ajeno lo que les es propio". Lo aclara: "Asistimos a la reiterada utilización del término fascista como insulto por parte de izquierdistas y nacionalistas, que son claramente fascistas en sus métodos, muchas veces incluso en su estética, y siempre en su ideología, porque el fascismo se define como la subordinación de la libertad individual a consideraciones colectivistas, que es precisamente lo que hacen quienes atacan -reveladoramente, sobre todo- a mujeres. Que estas agresiones se destaquen en las universidades no es casual, porque el narcisismo de los intelectuales, los ha predispuesto siempre en favor del totalitarismo y en contra de la libertad".

Desde un centro, hasta el momento en calma, el profesor Sosa Wagner, catedrático de Derecho en León, resalta la "enorme preocupación" que suscitan estos "jóvenes totalitarios" entre la comunidad universitaria, "por el hecho en sí y porque se argumenta desde las instancias oficiales que son actos minoritarios". Wagner lamenta que no se haya dado voz a los profesores y lanza algunas dudas: "¿Será verdad que la única ley en vigor en la Universidad española actual es la ley del silencio? Por cierto, ¿ha sido derogado el derecho disciplinario que afecta a los estudiantes? ¿A ninguna autoridad se le ocurre abrir una investigación para identificar a los responsables y aplicarles las sanciones pertinentes?".

Fuente: www.elmundo.es
27.02.08

Suplemento Temático: Formación y Seguridad

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