Ver Suplemento Temático...


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

Revista de Prensa: Noticias

Miercoles, 16 de abril de 2008

Toque de generala en las Fuerzas Armadas

Las políticas de igualdad abren paso a las mujeres oficiales en el ejército, ascender en la empresa privada es más difícil.

 

Faltan aún muchos años para ver a una mujer convertida en general del Ejército español. Pero ya tenemos 148 con el grado de comandante. Y probablemente entre 2009 y 2010 las Fuerzas Armadas españolas (FAS) saluden a su primera teniente coronel. La antigüedad es un grado en todos los niveles. Pero sólo en el Ejército se traduce en ascensos reglados y simultáneos a los de los hombres.

Otra cosa es la empresa privada. En Europa hay suficientes mujeres preparadas para ocupar un sillón en la dirección y en los consejos de administración de las compañías. Sin embargo, son muy pocas las llamadas a incorporarse a las cúpulas del poder empresarial. España ni siquiera alcanza la media comunitaria. Basta mirar los consejos de las empresas del Bies 35, con un 7% de mujeres a principios de este año, para comprobar que el avance es lento, muy lento.

La Ley de Igualdad española, como la noruega, aspira a que el 40% de los sillones de los consejeros sean ocupados por mujeres. Pero se han topado con la oposición de la Eurocámara, que a mediados de enero rechazó una enmienda que recomendaba seguir esta pauta en toda la UE. Y tampoco cuentan con el apoyo integral de las propias interesadas, hartas en muchos casos de que sean las cuotas y la discriminación positiva las únicas armas para acabar con una brecha histórica.

El techo de cristal
El porcentaje de presidentas, consejeras delegadas y directoras generales sigue siendo nimio. Casos como el de Isabel Aguilera, Ana Patricia Botín o Magda Salarich son aun la excepción y no la regla. Incluso hay empresas, como la constructora ACS, que no tiene ni una sola mujer en su consejo. “El sexo no debe ser motivo de elección de consejeros”, alega.

En los organismos públicos, a golpe de cuota, las mujeres siguen conquistando porcentajes. La media en los ayuntamientos y parlamentos autonómicos es el 30% en el primer caso y el 38% en el segundo. En el Congreso de los Diputados, las mujeres ya son el 36% del total y en el Gobierno, en 2004, alcanzaron su tope: el 50%.

En el Ejército no hay cuotas. Hace ya 20 años que las mujeres pueden aspirar a la carrera militar como profesionales y, desde entonces, vienen escalando posiciones.

Si en su avance en el escalafón no ha sido más rápido se debe, en parte, a las limitaciones con que han convivido.

El 12 de febrero de 1988, con Narcís Serra como ministro de Defensa, comenzó la andadura militar de las mujeres, con peros: no tenían acceso a todos los empleos, ni a unidades como la Legión o a destinos de operaciones especiales o paracaidistas. También influyó la mili, que siguió siendo obligatoria para los varones hasta 1996, cuando se profesionalizó el Ejército.

Ahí comienza el despegue de las mujeres, que se anima más en 1999, cuando la nueva  Ley de Régimen Peronal de las Fuerzas Armadas eliminó las limitaciones de empleo y destino. Entonces había un 0,1% de féminas en las Fuerzas Armadas; hoy uno de cada 8 militares es mujer: el 21% de los embarcados, el 9% de los legionarios y el 9,8% del cuerpo de elite del Ejército del Aire, el Ala 11. En total, 15.465 mujeres nutren las FAS españolas: el 18% de la tropa y la marinería y el 5,61% de la oficialidad.

Pruebas físicas
Ingresar en las academias militares para oficiales es mucho más duro que acceder a la Facultad de Económicas o Empresariales. Pero, logrado el objetivo y superados cinco largos cursos de formación castrense, intelectual y física, en régimen de internado, la profesión militar garantiza el ascenso. Una vez licenciadas como tenientes, el sistema jerárquico hace el resto.

Al margen de la talla y las pruebas físicas –más leves para las aspirantes-, en las FAS hombres y mujeres comparten iguales tareas y responsabilidades, disfrutan de los mismos salarios y están sometidos a igual régimen disciplinario. Los años traerán mujeres generales a sus filas. De momento, la generala sigue siendo el toque de corneta para que las fuerzas de una guarnición se pongan sobre las armas o, lo que es peor, la mujer del general.

Fuente: www.actualidadeconomica.com
11.04.08

Suplemento Temático: Mujer y Seguridad

Esta noticia ha sido vista por 2795 personas.