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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

Revista de Prensa: Noticias

Jueves, 17 de abril de 2008

Las tareas de la señora Ministra de Defensa

Carme Chacón aplazará cuestiones que abordan los nuevos titulares de Defensa, como visitar las misiones o renovar la cúpula militar

 

El nombramiento de un nuevo ministro de Defensa y el comienzo de una legislatura suelen marcar una serie de actos y renovaciones que, en esta ocasión, tras el nombramiento de Carme Chacón, pueden aplazarse e, incluso, no realizarse.
 
 
La escasa experiencia de la nueva ministra en la Administración, su desconocimiento de los temas militares y los problemas que pueda plantearle su avanzado estado de gestación pueden influir en asuntos como el relevo de la cúpula militar, el nombramiento de un nuevo director del Centro Nacional de Inteligencia o las visitas a las tropas desplegadas en el exterior, que hasta ahora han encabezado siempre la agenda del nuevo titular de Defensa.

Relevo de la cúpula militar.

Una de las más firmes reglas no escritas de las Fuerzas Armadas. En teoría, no hay plazos legales ni límite de edad para que un general ostente la Jefatura de un Estado Mayor, pero al inicio de cada legislatura siempre se ha procedido al relevo.

Hace cuatro años, José Bono la renovó al completo, comenzando con el nombramiento del general Félix Sanz Roldán como Jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), que en junio de 2004, dos meses después de la llegada de Bono al Ministerio, sustituyó al almirante Antonio Moreno Barberá.

En esta ocasión, sin embargo, es más que posible que Carme Chacón mantenga a Félix Sanz al frente de las Fuerzas Armadas. Al menos a medio plazo. El general goza de la confianza del presidente del Gobierno y es una persona muy cercana al Rey Juan Carlos, por lo que todo indica que continuará como Jemad, asesorando a la nueva titular de Defensa y ayudándola en la complicada tarea que tiene que afrontar.

El Centro Nacional de Inteligencia.

Dicen los que conocen el Ministerio que uno no es ministro hasta que no nombra a su propio director del CNI. De la continuidad o no de Alberto Saiz al frente de los servicios secretos se había hablado mucho durante los últimos meses, y el propio Saiz había reconocido en varias ocasiones que no sabía si seguiría con el cambio de legislatura.

Sin embargo, Saiz, nombrado por José Bono el 20 de abril de 2004, pocos días después de la llegada del actual presidente del Congreso al Ministerio, ha sido uno de los primeros en ser confirmados en su puesto. Y el anuncio, realizado el lunes, corrió a cargo de la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y no de Carme Chacón.

Visitas a las misiones.

Otra de las normas no escritas que los ministros de Defensa han cumplido hasta ahora. Las visitas a las tropas desplegadas en el exterior han sido una constante de todo el que ocupaba la cartera, aunque fueran breves.

En estos momentos, España tiene militares en Afganistán, el Líbano, Kosovo y Bosnia, cuatro destinos que parecen imposibles, por el momento, para Carme Chacón, embarazada de siete meses, un estado de gestación con el que los médicos recomiendan no realizar viajes.

Directiva de Defensa Nacional.

Junto a la gestión de las misiones, en las que se puede complicar la situación en cualquier momento, la elaboración de la nueva Directiva de Defensa Nacional será la prioridad de la nueva ministra. La última, publicada en diciembre de 2004, encumbró el cumplimiento de la legalidad internacional y el respeto a las decisiones de la ONU en las misiones internacionales.

Las directivas tienen una vigencia de cuatro años, así que Chacón debe ponerse a trabajar en la definición de la estrategia española de seguridad y defensa en esta legislatura, que posteriormente será presentada en el Parlamento y sancionada por el presidente del Gobierno.

Ley de derechos.

Otro de los asuntos que tendrá que afrontar con celeridad la ministra será la ley de derechos de los militares. Promesa electoral del PSOE en 2004, fue recogida en 2005 en la Ley de la Defensa Nacional, en la que se daba un plazo de tres meses al Gobierno para su elaboración.

Este mandato no se ha cumplido y la presentación de un proyecto de ley se ha aplazado sine die, pero la presión de los colectivos de las Fuerzas Armadas -el año pasado protagonizaron la primera manifestación de militares de la democracia-, la opinión favorable de la sociedad y la necesidad de cumplir con su promesa de «modernizar» el Ejército, harán que Chacón tenga que prestar atención al tema antes o después.

Fuente: www.elmundo.es
16.04.08

Suplemento Temático: Mujer y Seguridad

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