Ver Suplemento Temático...


Seguridad Pública y Protección Civil.

 

Revista de Prensa: Noticias

Jueves, 8 de mayo de 2008

Entrevista: Miguel Lorente Acosta. Delegado del Gobierno contra la Violencia de Género. "Hay mujeres que mueren, pero el sistema funciona bien"

Este médico forense de 45 años, referente científico para los colectivos feministas y para la política contra el maltrato que se ha hecho en España en los últimos años, llega al puesto cargado de ideas. También es consciente de que pasar de la investigación a la acción política implica alguna renuncia, pero «es bueno para coordinarnos», dice.

 

Desde que lo llamó la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, no ha parado. Ni siquiera ha tenido tiempo para buscar una «base» en Madrid. Por eso y porque no quiere estar separado de sus dos hijos de 13 y 17 años, hace a diario los 339 kilómetros que lo separan de su familia, que reside en Jaén. El médico forense Miguel Lorente Acosta (Serón, Almería, 1962) se ha convertido en el primer hombre al frente de la Delegación del Gobierno de Violencia de Género.

Pregunta.- Una mujer embarazada en el Ministerio de Defensa y un hombre al frente de la Violencia de Género. El presidente Zapatero dijo que quería hacer pedagogía con sus nombramientos, pero quizá esta situación puede dar lugar a equívocos.

Respuesta. - No. Demuestra normalidad y coherencia. Sin embargo, toda la polémica posterior sobre la decisión de Zapatero, en la que se plantea que sea mujer u hombre, es lo suficientemente significativa como para darnos cuenta de que hace falta seguir trabajando para que ciertas diferencias que todavía hay en la sociedad desaparezcan y decisiones de este tipo se vean con normalidad.

P.- ¿Por qué ha dado el salto al Ministerio un médico forense, como usted, profesor de Universidad, y autor de numerosos estudios y no sólo sobre el maltrato? ¿Cómo cruza esa frontera?

R.- De una manera sorpresiva y espontánea. Después de trabajar con la Administración [en la Junta de Andalucía como director general de Asistencia Jurídica a las Víctimas de Violencia], tenía cierto interés en volver a la Universidad a seguir investigando. Pero cuando la ministra me planteó ser el delegado del Gobierno contra la Violencia de Género, no podía decir que no. Ahora, voy a poner en práctica mucho de lo que he investigado.

P.- Usted ya cruzó ese umbral hace poco más de un año, cuando el Gobierno presidido por Manuel Chaves en Andalucía lo fichó como director general. Algunas voces críticas sostienen que no le dejaron a usted mucho margen de maniobra.

R.- No. Son competencias totalmente distintas. En Andalucía, más que avanzar en nuevas políticas contra la violencia de género, era organizar y planificar los recursos ya existentes. Tuve poco tiempo.

P.- Como investigador, quizá se puede ver un poco impotente ante los ritmos lentos de la Administración o su excesiva burocracia.

R.- Sí, genera una sensación extraña y a veces incluso impotencia porque te das cuenta de que las cosas funcionan de manera diferente en cada ámbito. Quizá un político o un jurista de la Administración llega a la Universidad y nos ve trabajar y puede pensar que somos unos osados o unos locos por hacer las cosas tan precipitadamente. Yo viví ese cambio en sentido inverso.

P.- ¿Qué medida novedosa piensa desplegar ahora en todo el país?

R.- Ideas muchas, pero tenemos que ponerlas en conjunto con el resto del Ministerio. Hay dos referencias: la atención a las víctimas y la prevención. Otro reto interesante es abordar al causante de la violencia, al hombre, y trabajar con los agresores en reeducación y sobre la masculinidad.

P.- Las terapias para maltratadores son objeto de debate periódicamente, pero no terminan de implantarse.

R.- Hay de todo. Ahora, las iniciativas están descoordinadas. Por eso, es importante que desde la Delegación del Gobierno pongamos orden y establezcamos criterios de referencia para garantizar que los objetivos que persiguen estos programas se puedan cumplir. Cuando el agresor es condenado por primera vez y a menos de dos años, que normalmente no va a prisión, se pueden plantear los programas de reeducación. Los agresores normalmente no asumen su responsabiliadd y consideran que han sido condenados injustamente y ahí se aviva el conflicto. Eso puede traducirse en más violencia y una forma de contrarrestarlo es haciéndoles ver que ellos han cometido una conducta condenada por la legislación y que hay formas de resolver conflictos de forma pacífica.

P.- Cuando muere una mujer con orden de alejamiento, que ha denunciado y cuenta con apoyo de la Administración, ¿significa que las políticas para erradicar el maltrato han fracasado?

R.- No. A nadie se le ocurre decir que la legislación o la sociedad fracasa cuando hay un accidente laboral por culpa de un incumplimiento de la norma, ni porque una persona tenga un accidente de tráfico se dice que toda la regulación del tráfico está mal. Es importante ser consciente de las limitaciones o errores que se pueden producir, pero, al mismo tiempo, reconocer que hay una estructura que está funcionando bien, que puede mejorar, y dar un mensaje en positivo porque está ayudando a que la inmensa mayoría de las mujeres que está acudiendo a las instituciones tenga una respuesta y pueda salir de la violencia.

P.- Bueno, pero hay descoordinación y mueren las mujeres. Se ve a diario.

R.- Como sociedad, no debemos permitir ninguna muerte y, como instituciones, no puede producirse ninguna por un error o por una actuación insuficiente o limitada. Se habla de descoordinación, falta de medios... Todos eso tenemos que mejorarlo, pero también es cierto que el sistema está funcionado bien en la mayoría de los casos, aunque haya mujeres que mueren.

P.- Entonces, ¿qué falla, todavía no son suficientes los recursos?

R.- Es complejo. El delito de malos tratos se introdujo en el Código Penal en el año 89, hace nada, y con sensibilización social desde el año 97, con el asesinato de Ana Orantes. Cuando hablamos de violencia de género, hay reticencias a darle credibilidad, se piensa que la mujer miente y eso no es normal. Cuando alguien dice que le han robado 30 euros, nadie le pregunta si los tenía en el bolsillo. Hay un elemento profundo de carácter afectivo de pensar que la denuncia de violencia de género se utiliza para conseguir algo. Salvo que las lesiones sean objetivas, muchas personas se enfrentan a ella con cierta incredulidad. Hay que romper esos elementos míticos.

P.- Pero no sólo hay elementos míticos, sino casos concretos y muy reales. Hace unos días, en Sevilla, un hombre quedó en libertad al constatarse que las lesiones que tenía su ex compañera se las había causado ella misma con un cúter.

R.- Sí, está claro que hay denuncias falsas porque las hay en todos los delitos y eso depende de la condición humana. Los estudios demuestran que no llegan a superar el 4% ó el 5% y en otros delitos la media está alrededor del 10% ó 12%. Lo que sorprende es que, existiendo, se potencie tanto la minoría sobre la mayoría, y se le dé más credibilidad al mito de que las mujeres denuncian falsamente, que a pesar de ser un mito, tiene también un componente de realidad porque si no sería imaginación o fantasía. Es lo mismo que arrastrar al momento actual el mito de la Eva perversa, de que las mujeres manipulan, las mujeres utilizan las cosas en su beneficio, intentan atacar al hombre con sus artimañas...

P.- Otro problema que puede haber en la violencia de género es la propia mentalidad de la víctima, que sigue con su agresor pese a los años de palizas.

R.- Es difícil romper esos lazos afectivos. Un investigador americano habla de lazos traumáticos y los compara con una goma elástica: conforme te vas separando, al final, vuelves con más fuerza al agresor. Eso hay que tratarlo terapeúticamente, no sólo hay que buscar la sentencia.

P.- Estos días se están viendo las carencias del sistema judicial a raíz del caso Mari Luz. En violencia de género es llamativo que se investigue, se pongan medios, se apruebe una ley y luego no haya recursos para ejecutar las condenas de los maltratadores, como ha denunciado el magistrado de Madrid.

R.- No es un problema de la violencia de género sino de la justicia en general que hay que abordar y ya se está haciendo por parte del Ministerio de Justicia. El tema es delicado y complicado.

Fuente: www.elmundo.es
05.05.08

Suplemento Temático: Mujer y Seguridad

Esta noticia ha sido vista por 1654 personas.