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Revista de Prensa: Noticias

Martes, 20 de mayo de 2008

Farmacéuticos, objetivo de los atracadores

Con 45 asaltos a farmacias en el último mes, estos establecimientos están ahora en el punto de mira de los delincuentes, que se aprovechan de la falta de protección

 

Los delincuentes han salido de caza y, en esta ocasión, las presas elegidas parecen ser las farmacias. En el mes de abril, este tipo de establecimientos sufrió 45 atracos, un 5.000% más que en cualquier otro mes del año pasado. Este aparente frenesí de actividad se debe a la desprotección que padecen los empleados que, a diferencia de otros comercios mucho más blindados como las joyerías o las grandes superficies, trabajan de cara al público sin contar apenas con medidas de seguridad.

Asimismo, el perfil del atracador ha cambiado. Mientras antes solía ser un drogadicto que exigía primero psicotrópicos y después dinero, ahora, el nuevo agresor sólo aspira a llevarse la recaudación. Por eso, las horas preferidas para perpetrar los ataques suelen ser al final de la mañana o de la tarde, cuando la caja es mayor. En ese sentido, los empleados empiezan a actuar con extrema cautela al llegar esos momentos del día, y observan con detenimiento el rostro de todos los clientes que pretenden entrar en su establecimiento.

De momento, los lugares más castigados han sido Getafe, Fuenlabrada, Alcorcón y Móstoles, pero no se descarta que los delincuentes decidan ampliar su territorio de caza a otras zonas. La veda está abierta y lo único que pueden hacer los propietarios es tratar de prevenir los atracos instalando mamparas de cristal o cerrando a cal y canto la puerta de la farmacia, hasta que el aspecto del presunto cliente inspire la confianza necesaria para arriesgarse a desbloquear el cierre.

Luis González, secretario general del colegio de farmacéuticos, lamenta la actual situación de indefensión de los trabajadores «Los asaltantes suelen actuar en solitario armados con un cuchillo o con una pistola que llevan oculta dentro de un bolsillo», señaló. Además, el representante añadió que muchas veces los atracos ni siquiera se denuncian por temor a las posibles represalias.

«Las víctimas no quieren ni acudir a las ruedas de reconocimiento. Hay que tener en cuenta que el 80% del personal que se gana la vida en una farmacia son mujeres. En el curso de los asaltos, el ladrón las amenaza con esperarlas otro día a la salida del trabajo si le denuncian», explicó. Por eso, González cree que es posible que el número de ataques sea incluso mayor que la cifra oficial.

Hasta la fecha, las alarmas conectadas con la policía también se han revelado como ineficaces. Aunque la víctima la pueda accionar, es muy difícil pillar in fraganti al delincuente. El modus operandi del atracador es muy eficiente. Primero entra encapuchado para evitar que su rostro sea grabado por alguna videocámara y, mientras esgrime un arma, exige el dinero de la caja. A continuación, sale corriendo. «En total puede tardar menos de un minuto. En esas condiciones es complicado que los agentes puedan llegar a tiempo», señaló el portavoz del colegio de farmacéuticos. A la luz de este dato, González no dudó en pedir una mayor presencia policial y el diseño de planes específicos de seguridad que puedan tener efectos disuasorios. De momento, el consejero de Presidencia e Interior de la Comunidad de Madrid, Francisco Granados, se ha ofrecido a implementar las medidas de protección informática y de videovigilancia. «Antes de que empezara esta legislatura nos reunimos con representantes de la Confederación Empresarial de Madrid y de la Cámara de Comercio para tratar el problema de los joyeros y del resto de los comerciantes que se ven perseguidos y atacados por los delincuentes. Si es interés del Colegio de Farmacéuticos extenderlo a las farmacias, se lo haremos llegar de manera rápida porque la tecnología está conseguida ya», agregó el político. Por su parte, González ha expresado su intención de reunirse con el consejero en cuanto sea posible.

Mientras tanto, los asaltos continúan y, en muchos casos, los farmacéuticos tienen miedo de ir a trabajar. Es más, González se mostró preocupado porque la creciente instalación de medidas de seguridad, tales como las mamparas, podría repercutir en que se acabe ofreciendo un trato menos personal del que suele ser habitual.

Fuente: www.elmundo.es
19.05.08

Suplemento Temático: Seguridad en Centros Comerciales

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