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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

Revista de Prensa: Noticias

Jueves, 12 de junio de 2008

La primera piloto de caza "número 1"

La oficial del Ejército del Aire es la primera mujer que logra las mejores notas de su promoción como piloto de caza y ataque

 

En año de ministras, miembras y paridades, la hasta hace poco inmaculada masculinidad de los ejércitos no podía quedar indemne. Tras la celebración del 20º aniversario del ingreso de las mujeres en las Fuerzas Armadas y el desembarco de Carme Chacón en el Ministerio, Defensa vivió ayer otro hito en la feminización de la vida castrense española: por primera vez, una piloto de caza ha obtenido la mejor puntuación de su promoción.

Foto: www.elmundo.es

Rocío González Torres, alférez del Ejército del Aire, es la nueva top gun patria, pionera y protagonista, a sus 24 años, de una dinámica en la que todo lo que pueda suponer abrir camino a las mujeres en lugares poco frecuentados por ellas es destacable y destacado.

Ayer le llovían a Rocío las llamadas, y ella, un tanto sorprendida por tanta expectación, iba asumiendo que, de un día para otro, ha pasado de ser una alumna de la unidad de elite Ala 23, en la base aérea de Talavera la Real (Badajoz), a convertirse en «pionera».

«Tanta atención hacia mí ha sido algo inesperado. No pensé nunca que pudiera tener tanta repercusión», manifestaba ayer mismo.

- ¿Pero se siente una auténtica número uno?

- Me siento en cierto modo pionera, porque todavía somos muy pocas en este mundo.

Sí, la alférez Torres asume su papel de ejemplo para muchas que quieren seguir sus pasos y dudan. «Las animo a que, si es lo que les gusta, no se echen para atrás, porque, como se ha demostrado, somos igual de capaces que los hombres», dice.

Para llegar al día de ayer ha tenido que medirse con los mejores de los mejores. Desde su fundación en 1953, la base de Talavera ha formado a la elite de los pilotos españoles, los que salen de la Academia con las mejores referencias y aspiran a llevar los mandos de los cazas españoles.

Por allí han pasado apenas 2.000 alumnos en 55 años, y sólo 1.415 han finalizado el curso y se han convertido en pata negra, nombre que en el argot militar reciben los pilotos de caza y ataque.

Este año, 18 aspirantes llegaron a la base y 15 lograron superar la formación, que incluye misiones de acrobacia y de combate.

A los mandos de un F-5, la alférez Torres ha podido con sus compañeros y ha sido la mejor. Entre otras, su recompensa será ver su nombre en una placa en la base, al lado de todos los números uno de las promociones.

Ella misma da cuenta de la dureza del Ala 23, cuando comenta el «esfuerzo» y la «dedicación» que ha tenido que poner para superar el curso. «No consiste sólo en volar, sino en preparar las misiones de forma que, en el aire, no haya sorpresas, y eso te lleva muchas horas», explica.

A la pregunta de rigor de ¿qué hace una chica como tú en un sitio como éste?, Rocío da poca información y algunas claves. No viene de familia militar y creció en el pequeño pueblo sevillano de Huévar del Aljarafe, pero sus padres le han dicho que de pequeña le gustaban mucho los aviones.

Con esos precedentes, la alférez salta al momento en el que empezó a pensarse lo de las Fuerzas Armadas... ¡a los 13 años! «Dije que quería ser militar porque me gustaba lo que eso representaba. Y una vez que tuve claro que quería ser piloto militar, me decidí por caza y ataque, porque es lo máximo a lo que puede aspirar un piloto».

De su andar por la Academia General del Aire da fe de que no se ha sentido discriminada por ser mujer -«he sido tratada de la misma forma que el resto de mis compañeros»-, y también de que ellas siguen siendo minoría: «De 43 personas, cinco somos mujeres».

Convertida en toda una pata negra, Rocío recibirá el próximo día 30 su despacho de teniente. Entonces podrá elegir destino a placer -para eso ha sido la número uno-, aunque de momento no se ha decidido. «No sé nada de lo que me espera en un futuro», dice, aunque es muy probable que termine a los mandos de un Eurofighter, la nueva aeronave de combate con la que se está dotando el Ejército del Aire. Ella no entra en detalles y prefiere terminar su día con una frase de las que a un piloto le deben gustar: «Vaya donde vaya, me espera un avión».

LO DICHO Y HECHO
«Que las mujeres no se echen para atrás. Como se ha demostrado, somos igual de capaces»

1984: Nace en Sevilla, aunque su familia se traslada a vivir muy pronto al pequeño municipio de Huévar del Aljarafe, en la misma provincia. 1997: A los 13 años, proclama su deseo de convertirse en militar. 2003: Ingresa en las Fuerzas Armadas y comienza su formación en la Academia General del Aire, en San Javier (Murcia). 2008: Completa el curso de piloto de caza y ataque en la unidad de elite Ala 23 con las mejores notas de su promoción.

Fuente: www.elmundo.es
12.03.08

Suplemento Temático: Mujer y Seguridad

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