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Seguridad Pública y Protección Civil.

 

Revista de Prensa: Noticias

Lunes, 18 de agosto de 2008

Más del 20% de los aspirantes a policías sometidos a un test de drogas da positivo

Interior realizó pruebas a 500 de los 2.750 alumnos de la última promoción de la academia de Avila

 

La ecuación era difícil de resolver pero, por los resultados, no se ha acertado con la fórmula. Había déficit de policías en las calles y se ha doblado la oferta para formar parte de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado durante la última legislatura. Pero la capacidad del Cuerpo Nacional de Policía para formar a los nuevos agentes era muy limitada. El aumento de las plazas no se ha visto correspondido en la misma proporción con un aumento de recursos en el Centro de Formación de Avila, con un esfuerzo para mantener el mismo nivel de preparación anterior.
 
Así, la preparación de los nuevos agentes ha bajado de forma considerable. Por este motivo, las sorpresas en la academia de formación policial han superado las peores expectativas. Según explicaron a EL MUNDO fuentes cercanas a la propia academia, los responsables de la Policía Nacional decidieron someter a una parte significativa de los alumnos en prácticas a un test de droga, al denominado Drogotest. Y los resultados han asustado a todos. Las pruebas se realizaron a unos 500 de los 2.750 alumnos de la última promoción de Avila. Esa cifra se consideró suficiente para sacar una extrapolación contundente de cómo están en ese espinoso terreno los futuros agentes del Cuerpo Nacional de Policía. Se les tomó muestras de orina y se les analizó el cabello. Estos test son similares a los que se está estudiando poner en marcha en carretera, para que, además de analizar el nivel de alcohol de los conductores, se pueda determinar en un corto espacio de tiempo si están conduciendo bajo los efectos de sustancias estupefacientes.

Más del 20% de los sometidos a estas pruebas dio positivo. Uno de cada cinco de los analizados había consumido sustancias estupefacientes. Ya en la anterior promoción se hizo un primer ensayo. El muestreo era inferior y los resultados apuntaron al 12% de positivos sobre los alumnos analizados.

Pero los resultados en esta última promoción hicieron saltar todas las alarmas entre los responsables policiales, porque entienden que el muestreo es muy bueno, que el número de analizados y sus resultados sirven para elaborar un diagnóstico completo y llegar a una clara conclusión: existe un importante problema al que es difícil enfrentarse. Y es que los que han dado positivo en los test no pueden ser expulsados directamente de la academia policial. El reglamento que rige el funcionamiento de la escuela (del año 1980) no lo incluye como motivo de expulsión, aunque sí como falta muy grave. Pero al tratarse de aspirantes no se les puede «suspender del servicio», como a los policías. Sólo se les puede rebajar las calificaciones, descontarles puntuación. Pero no impide que sigan en el centro.

Esta es una de las consecuencias de que durante los últimos años el aumento del número de plazas de la Policía no se haya visto compensado con un aumento de medios para mantener el mismo nivel de formación policial que hace al menos seis años.

Y es que, como explicaron a este periódico fuentes policiales, lo que ha hecho el Ministerio del Interior ha sido dividir en dos fases la formación, reduciendo prácticamente a la mitad el periodo que los alumnos deben permanecer en la academia. Hace apenas cuatro años, los que aprobaban la oposición permanecían nueve meses, lo que permitía a los educadores tener un perfil preciso de los alumnos, amén de poder completar con garantías los estudios necesarios para que los aspirantes salgan con garantías a la calle. Ahora, el curso en la academia de Avila se limita a cinco meses y medio. Esto supone que el profesorado tiene que intentar meter en la cabeza de los alumnos la misma materia pero en la mitad de tiempo. Los aspirantes a agentes permanecen el resto de meses hasta completar los nueve de formación en la denominada Aula Práctica, lo que significa que permanecen dentro de este centro observando cómo trabajan los funcionarios policiales.

Todos los expertos policiales consultados por este periódico consideran que el nivel de formación actual está siendo ínfimo, que se ha bajado a niveles peligrosos y que dentro de unos años podemos encontrarnos con un problema en las calles.

Alertan de la necesidad de introducir elementos correctores en la formación policial para solucionar esta situación delicada. Y es que las promociones de los últimos años han multiplicado por cuatro el número de nuevos empleados públicos de la seguridad. Recuerdan estas fuentes que en los últimos cuatro años se ha creado el mismo número de plazas en el Cuerpo Nacional de Policía que en la Guardia Civil, por lo que no es descartable que exista el mismo problema.

Consideran que, en los primeros años, se debería obligar a pasar por la academia «otra temporada» a los nuevos agentes.


Fuente: www.elmundo.es
17/08/08

Suplemento Temático: Formación y Seguridad

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