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Seguridad Pública y Protección Civil.

 

Revista de Prensa: Noticias

Martes, 23 de diciembre de 2008

"Los panteras rosas", reyes de la delincuencia global

Bajo este ingenuo apodo se esconde la banda de atracadores más despiadada del mundo. Su milimétrica preparación les permite asaltar cualquier objetivo en cuestión de minutos. La última víctima ha sido la joyería Harry Winston de París

 

Detrás de un gran atraco suelen estar los «Panteras Rosas», una organización internacional especializada en asaltos a joyerías con extraordinarios beneficios. Es algo más que una leyenda. Los investigadores del robo a la joyería Harry Winston de París mantienen su participación como una de sus hipótesis. Fue el 4 de diciembre en la Avenue Montaigne, junto a los Campos Elíseos. Se trata del mayor atraco jamás realizado en la ciudad, con un botín de 85 millones de euros. Los Panteras forman una banda de habilidosos delincuentes. La mayoría pertenece a la ex Yugoslavia, donde formaron parte de cuerpos de élite y de la Policía.

Foto: La Razón

Podrían contar hasta con dos centenares de mercenarios. Están fuertemente estructurados y aceptan la disciplina, como cuando formaban parte de las fuerzas de seguridad. Se muestran dispuestos a trasladarse a cualquier parte del globo y dar el golpe con una precisión matemática. Vestidos de mujer En el asalto a la Harry Winston, los atracadores, dos de ellos vestidos de mujer, hablaban francés con acento eslavo. Llegaron incluso a llamar a los empleados por su nombre. Fueron capaces de desvalijarlo todo en sólo 15 minutos.

La limpieza de la ejecución indica que son los mismos que asaltaron una joyería de Londres a bordo de un Bentley. El estilo también era parecido al atraco con bicicletas de Tokio y al de la tienda Graff de Dubai, con furgones blindados. En este último invirtieron minuto y medio y se llevaron once millones de euros. Calderilla si se piensa en el palo «rosa» a la joyería de París. Al contrario que Albert Sppagiari en el gran robo de Niza, los Panteras sí portaron armas, aunque no las dispararon, sino que emplearon la violencia justa.

Se les imputan numerosos robos en más de 20 países, siempre con abultadas bolsas. Sienten debilidad por los diamantes, las gargantillas de brillantes, los anillos y las pulseras. El oro les enternece. Dicen que fue en la joyería Harry Winston de París donde Sarkozy compró el anillo de pedida a Carla Bruni. Tras su atraco, apenas dejaron un collar y dos relojes valiosos en un escaparate que les pillaba lejos.

El apodo de «Panteras Rosas» se lo puso Scotland Yard cuando detuvo a parte de la organización hace un lustro. Uno de los serbios capturados escondía parte de lo robado en los frascos de crema hidratante, como el inspector Clouseau en la película de 1963. En dicho filme, la «Pantera Rosa» era un diamante enorme que también designa al exquisito ladrón que logra robarlo. El director, Blake Edwards, perfiló el mito encargando un dibujo animado a Fritz Freleng, creador de Bugs Bunny, para subrayar los créditos y la presentación. Nació así la elástica pantera.

Sobre las garras La banda se desplaza como el dibujo animado, casi deslizándose sobre las garras a ritmo de su musiquilla inolvidable. Hay un público al que le hacen gracia estos ladrones felinos. Los considera divertidos; abominables, pero simpáticos. En Tokio, por ejemplo, entraron al local rociando con spray a los dependientes, protegidos por una máscara como la que se ponen los japoneses cuando están resfriados.

Robaron 25 millones de dólares y huyeron en bicicleta. Otra constante son sus disfraces: en Montecarlo, uno de los atracadores iba de jeque, con una pareja que aparentaba ser la esposa musulmana cubierta de velo. Tal vez el secreto está en sus robos estudiados, fruto de la inteligencia y la planificación. Nadie sabe si son de verdad aquellos militares y policías del principio u otros que han heredado su método. El caso es que la delincuencia globalizada ya está aquí, con capacidad de acción en cualquier punto de Europa y, si nos apuran, del mundo. Hace unos días, tres miembros de la antigua banda fueron juzgados en Francia y condenados a penas de hasta quince años por un atraco en la estación de invierno de Courchevel, de donde se llevaron un millón y medio de euros en 10 minutos. Mientras, el cabecilla más famoso, Dragan Milik, consiguió evadirse de prisión en una espectacular fuga.

Fuente: La Razón
21/12/08

Suplemento Temático: Seguridad en Centros Comerciales

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