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Revista de Prensa: Noticias

Viernes, 23 de enero de 2009

Un estudio del Justicia de Aragón revela que el 80% de las mujeres que no denuncian la violencia de género quieren seguir conviviendo con su pareja

 

Foto: Europa PressUn estudio del Justicia de Aragón elaborado por un equipo multidisciplinar dirigido por el director del Instituto de Medicina Legal de Aragón, Juan Antonio Cobo, revela que el 80 por ciento de las mujeres que no denuncian la violencia de género lo hacen porque quieren seguir manteniendo la relación con su marido o compañero sentimental, mientras que el 20 por ciento restante lo hace por miedo.

Cobo presentó hoy en rueda de prensa este estudio, titulado 'Modelos de actuación en violencia de género', junto al Justicia de Aragón, Fernando García Vicente, informe que ha analizado 805 casos de violencia género, entre muertes y agresiones dentro y fuera del domicilio.

Juan Antonio Cobo explicó que la principal razón que esgrimen las mujeres que todavía no han denunciado a su marido o compañero es el deseo de continuar la relación y para conseguirlo utilizan los recuerdos de momentos buenos y crean una "espejismo" de la realidad. Además, el 50 por ciento de las mujeres agredidas valoran al agresor con una nota de cinco o más en una escala de cero a diez.

El especialista recalcó la importancia de atender a este grupo de mujeres puesto que cuatro de cada cinco mujeres que fallecieron a causa de la violencia de género guardaron silencio, y lo mismo hacen ocho de cada nueve maltratadas, manteniendo ese silencio en el 50 por ciento de los casos incluso a la familia.

Por eso, el estudio propone una medida que denomina 'denuncia puente' que consiste en denunciar, pero retardar o suspender la aplicación de la decisión judicial, de forma que se dé la oportunidad al agresor de rectificar su conducta.

Esta denuncia seguiría el mismo proceso que una denuncia habitual, pero en vez de derivarse en la detención del marido, se le haría una requisitoria para que fuera a declarar, y la decisión judicial posterior sólo se aplicaría si el hombre volviera a agredir a la mujer.

El objetivo es animar a denunciar a la mujer que quiere seguir conviviendo con su marido o compañero, pero, al mismo tiempo, poner remedio a las agresiones, permitiendo, además, la intervención o reeducación del agresor antes de su ingreso en prisión.

En opinión de Cobo, esta medida otorgaría "una mayor capacidad de decisión a la mujer y de control de los efectos de su denuncia" y se podría aplicar sin reformar el Código Penal, aunque sí precisaría la reforma de los procedimientos, es decir, de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Denuncias innominadas
Otra de las medidas propuestas a raíz del estudio son las 'denuncias innominadas', especialmente útiles en el caso de las violencia sexual doméstica, dijo Cobo. Estas denuncias permitirían dejar a la mujer en el anonimato hasta que hubiera pruebas suficientes o válidas para conseguir inculpar al agresor.

El director del Instituto de Medicina Legal de Aragón puso de manifiesto la dificultad de demostrar las agresiones sexuales domésticas, lo que lleva en muchas ocasiones a dejar impune al agresor tras un juicio, realidad que tiene como efecto negativo dar mayor fuerza al agresor para futuras agresiones.

Cobo también se refirió al Manual de Autoprotección de las Mujeres Víctimas de Violencia, editado en español, inglés y macedonio, destinado a hacer consciente a la mujer que está en situación de riesgo, pero que ella lo desconoce. El manuel puede descargarse de la web del Justicia de Aragón (www.eljusticiadearagon.es).

El desconocimiento del riesgo o el silencio de la mujer son dos de los seis de los "eslabones rotos" o caminos que llevar a la agresión o muerte de una mujer, que el estudio ha detectado como situaciones sobre las que hay que actuar, explicó Cobo.

Otro de esos 'eslabones' es la existencia de agresores cuya primera conducta violenta es la muerte de la pareja. El especialista comentó que en estos casos se produce durante años una acumulación de "tensión" y "ansiedad" hacia la pareja que se libera matándola y que incluso después lleva al suicidio o a quedarse esperando la detención.

Juan Antonio Cobo precisó que en estos casos hay que intervenir consiguiendo que el agresor controle el problema que le provoca la ansiedad.

Otros eslabones rotos
Los otros tres "eslabones rotos" o caminos que llevan a la agresión o a la muerte son que la víctima denuncie, pero después se arrepienta y bloquee la respuesta social, "para lo que hay que trabajar haciéndole ser consciente del riesgo que sufre"; que la víctima denuncie, pero falle la protección, por lo que hay que trabajar para mejorar la respuesta; y que la víctima denuncie, pero falle la valoración del riesgo.

En relación con este último, Cobo puso de manifiesto que habitualmente en la valoración del riesgo sólo se tiene en cuenta la peligrosidad del individuo --si es agresivo dentro y fuera del hogar--, y no otros factores como la evolución de las ideas y obsesiones relacionadas con la pareja; desequilibrios y cambios vitales, y el consumo de drogas y alcohol.

Inmigración
El estudio dedica una atención especial a la violencia de género entre la población inmigrante, señalando que el riesgo que la mujer extranjera tiene de sufrir malos tratos es seis veces mayor que el de las españolas.

Así, si un agresor se convierte en homicida en un periodo de entre los 8 a 12 años en el caso de la población autóctona, en el caso de la población inmigrante ese proceso se reduce a tres años. Otras características del agresor inmigrante es la presencia de alcohol en el 99 por ciento de los casos, consumo que deriva en violencia.

Además, el análisis de los casos demuestra una mejor y más rápida adaptación de la mujer a la sociedad receptora, debido, entre otros factores, a las facilidades para encontrar trabajo en el sector servicios, lo que genera una "ruptura de papeles" en la pareja.

En este sentido, el pago de la hipoteca aparece como un problema doméstico grave relacionado el hecho de que es la mujer quien aporta el sueldo en la familia. El informe propone la elaboración de un Modelo para la Inmigración que tenga en cuenta los datos diferenciales y que la violencia de género se da con mayor intensidad en este colectivo.

Fuente: Europa Press
16/01/09

Suplemento Temático: Mujer y Seguridad

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