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Seguridad Pública y Protección Civil.

 

Revista de Prensa: Noticias

Martes, 3 de febrero de 2009

Los ciudadanos de A Coruña precisan más formación para actuar en los casos de urgencia

La ciudad cuenta con medios suficientes para hacer frente a fenómenos como los temporales, pero la población debe ser instruida para que cuente con un mayor nivel de prevención en estos casos

 

Los cuantiosos daños causados por el temporal que asoló Galicia la semana pasada ponen de actualidad la capacidad de los servicios de emergencia para hacer frente a este tipo de situaciones. Responsables de entidades dedicadas a esta labor exponen su visión sobre el nivel de respuesta que existe en la ciudad y la comunidad autónoma.

Foto: La opinión de Coruña

J.M. Suárez: Las predicciones estuvieron relativamente bien hechas porque fijaron muy bien el horario de inicio y conclusión. El día 23 a las 20.00 horas teníamos una situación de calma y a las 21.00 en la sala del 112 fue espectacular el aumento de llamadas que tuvimos por daños del temporal. Creemos que el hecho de que lloviera mucho favoreció mucho la caída de árboles porque el terreno estaba muy húmedo, de forma que los efectos del viento nos produjeron una cierta sorpresa.

C. Reigía: Me sorprendió mucho que el horario sobre el temporal que figuraba en los partes que nos llegaron se cumplió casi de forma exacta, así como que habría vientos extremos de 150 kilómetros por hora, por lo que creo que las predicciones fueron acertadas. Pienso que a la población le cogió por sorpresa porque por la mañana se habían suspendido las clases y no se apreciaba un viento que justificara esa medida.

C. G. Touriñán: Con respecto a otros temporales ha habido una precisión casi milimétrica en cuanto a la previsión, porque el gabinete de crisis del Ayuntamiento estaba reunido a las 20.45 horas y había tranquilidad, pero quince minutos más tarde empezaron las llamadas a Protección Civil, bomberos y Policía Local. No es normal que se logre esta precisión con un temporal y hay que destacar que hemos tenido la predicción con 24 horas de antelación, lo que llevó a que el alcalde convocase de inmediato al gabinete de crisis y que se tomasen las medidas para que los daños a la población fuesen los mínimos. La Xunta ya había ordenado el cierre de los colegios, mientras que nosotros revisamos todas las grúas de las obras y cerramos todos los jardines e instalaciones deportivas.

J.M. Suárez: El viento hizo volar muchas cosas, pero hay que recordar que las estructuras se calculan para una velocidad determinada y pienso que ha habido rachas que han superado la resistencia de elementos como carteles, postes, tejados o fachadas. A mí este temporal me recuerda las inundaciones que se produjeron en Cee, donde en quince minutos cayeron 50 litros de agua por metro cuadrado, por lo que son fenómenos con los que la naturaleza nos advierte de que hay que tener mucho cuidado con ella.

C. G. Touriñán: Los datos que recogimos de este temporal registran 180 intervenciones en viviendas particulares en esos dos días por antenas, chimeneas o mamparas de separación de terrazas, fundamentalmente en Monte Alto, Os Rosales y Agra do Orzán. La gente piensa que todos los elementos que están fuera de su vivienda no precisan de mantenimiento, pero A Coruña es una zona de temporales, como demuestran los dos que sufrimos el pasado mes de diciembre, por lo que las sujeciones de todos esos materiales se van deteriorando.

C. Reigía: En el Centro de Coordinación de Cruz Roja en Galicia recibimos entre los días 23 y 24 un total de 2.661 alarmas del servicio de teleasistencia. Es normal que fueran tantas porque se trata de personas mayores que viven solas y en muchos casos en aldeas, por lo que pulsan el botón cuando se les cae una uralita del tejado o cuando tienen miedo. Por eso reforzamos la guardia esa noche y llegamos a tener hasta cinco personas atendiendo el teléfono, no sólo para la teleasistencia, sino también para que avisáramos a la policía y a Fenosa por las incidencias que se producían, ya que se produjeron más de 3.000 llamadas. A las personas mayores hemos tratado de tranquilizarlas estando un buen rato con ellas al teléfono.

J.M. Suárez: Nosotros recibimos un centenar de llamadas de A Coruña por el temporal. Cuando el ciudadano llama al 112, en función del tipo de incidencia se pregunta al ciudadano de qué se trata y se aplica un protocolo para movilizar el recurso proporcionado a la necesidad. Luego se traslada el caso a los organismos movilizables. Esa noche no apreciamos pánico en los ciudadanos, sino perplejidad y enfado, ya que siempre se pide que los servicios funcionen en cinco minutos, aunque los equipos de emergencias de Galicia trabajaron muy bien, rápido y durante muchas horas. Creo que todos habríamos salido mucho más airosos si la recuperación de servicios esenciales se hubiera producido en pocas horas. Pero pienso que las compañías suministradoras tendrán en cuenta que los trazos por los que discurren las líneas eléctricas tengan una mayor amplitud y que se reduzca la altura máxima de los árboles.

C. G. Touriñán: La prioridad que nosotros establecimos esa noche fue la de actuar en primer lugar donde podía haber vidas en peligro y luego donde los efectos pudieran ser mayores. Tuvimos dos actuaciones prácticamente seguidas en la misma zona de la ronda de Outeiro, donde un árbol cayó sobre una entidad bancaria en el plaza de San Cristóbal; y en el cruce con la avenida de Arteixo, donde un andamio amenazaba con caer. Es posible que hubiera otros incidentes más graves, pero se trata de una arteria muy importante de la ciudad que teníamos que tener despejada, incluso para nuestro propio servicio. La respuesta de los ciudadanos fue en general satisfactoria, ya que nos animaban a seguir con nuestro trabajo.

J.M. Suárez: Los medios que tienen la Agencia Española de Meteorología y Meteogalicia para la predicción han cambiado sustancialmente, porque la forma en que la dan ahora hace que las afinen mucho, como sucedió en este caso. Recuerdo las épocas en las que Protección Civil daba alerta de mal tiempo para el fin de semana en A Coruña y la gente decía que entonces se podía ir a la playa. Otra cosa es la forma de verlo por parte de la población, ya que nosotros pensamos que cuanta más precaución haya será mejor y el que se amplifique la alerta por los medios nos parece bien, pero eso produce un efecto rebote en la gente. Hay que tener en cuenta que el nivel extremo de alerta por un fenómeno meteorológico sólo puede darse dos o tres veces, porque si se supera hay que subir los umbrales establecidos para no avisar a la población cada fin de semana.

C.G. Touriñán: El efecto espacio tiempo a veces es muy importante, porque este temporal estaba advertido y se produjo de noche, cuando la gente está en casa, lo que nos ayudó mucho. Todos recordamos que el Hortensia empezó a producirse a las ocho de la mañana, momento en el que ya hay mucha gente en la calle y en el que los efectos sobre el mobiliario urbano pueden ser importantes. Quisiera destacar a la ciudadanía que nosotros también sufrimos las prealertas por estas situaciones, ya que nos obligan a tener el personal trabajando más horas, pero es mucho más prevenir que lamentar. Ya advierto de que se darán muchas más alertas de temporales y que luego no pasará nada, porque además los centros meteorológicos avisan con un carácter general, pero Pontevedra y A Coruña son diferentes. El huracán Gordon apenas tuvo importancia aquí, pero en Ferrol obligó a evacuar a 76 familias.

C. Reigía: Hoy en día los partes meteorológicos son bastante exactos y definen muy claramente las condiciones tanto en tierra como en el mar. En cuanto a si es contraproducente avisar tanto, creo que en Galicia estamos muy acostumbrados al mal tiempo y cuando sale una alerta de temporal la gente mayor sólo piensa que es otro más.

J.M. Suárez: Y que no les van a dejar salir de la residencia para dar un paseo.

C. Reigía: La diferencia entre Galicia y otras comunidades es que ellas no están acostumbradas a temporales de este nivel, porque lo que se percibe aquí es que la población no se priva de hacer su vida normal por una alerta de temporal, mientras que en otros lugares la gente no saldría de casa en todo el día.

J. M. Suárez: Porque en Galicia el umbral de riesgo que tiene el ciudadano está muy alto y lo sitúa en un viento de 100 kilómetros por hora, de forma que nosotros no podemos tenerlo más bajo.

C. Reigía: Estamos tan acostumbrados a convivir con el mal tiempo que no nos sorprende. El problema es cuando viene un temporal inesperado, porque es cuando se dice que nunca se vio uno igual.

C.G. Touriñán: Hay que advertir de que estamos viviendo un invierno complicado en cuanto a fenómenos meteorológicos adversos. Hemos estado casi una semana entera con alerta roja por mar de fondo y hemos tenido en diciembre las olas más altas de la historia, con 10,32 metros, cuando la anterior había sido de 10,24 en 2001 y de 8,32 en 2006. Tenemos que ser conscientes de la zona en la que vivimos, porque no es lo mismo A Coruña que Malpica o Estaca de Bares pese a que estemos muy cerca, porque los vientos no tienen la misma fuerza y no es lo mismo una zona urbana que una rural. Si ésta es una zona en la que son habituales las alertas por vientos de 80 o 100 kilómetros por hora y no pasa nada es porque la ciudad está bien preparada. Yo diría que también lo estaba para este temporal porque, salvando los daños en viviendas, los producidos en la ciudad no fueron tan cuantiosos, aunque tenemos que concienciarnos más.

J.M. Suárez: Si se trata de fenómenos ocasionales, se toman medidas durante un tiempo reducido y es difícil que se modifiquen las medidas de cálculo establecidas para las estructuras como pueden ser los muros de los polideportivos, que suelen ser muy altos y fabricados con bloques y con un armazón muy elemental. Si se producen de forma cíclica, la población se acostumbra a esos fenómenos y lleva a que las nuevas estructuras sean más resistentes.

C. Reigía: En Galicia aún falta mucha conciencia de prevención. En Cruz Roja tenemos varios programas para inculcar a nuestros voluntarios la importancia de la prevención y acudimos a todo tipo de acontecimientos para participar en medidas preventivas. El Ayuntamiento coruñés está muy concienciado en esta materia cuando se producen grandes aglomeraciones de gente porque nosotros y Protección Civil estamos presentes en todos estos actos, pero lo que falta es la concienciación ciudadana.

J.M. Suárez: Tenemos una ley de protección civil de hace muchos años que obliga a que se dé formación sobre esta materia a los niños en las escuelas. Se da mucha información sobre las alertas, pero para tener una población que tenga un conocimiento mínimo de la protección civil es necesario que se imparta en las escuelas. Ya hay niños que llaman al 112 por un problema que tienen sus padres y que no saben cómo solucionar.

C.G. Touriñán: El Ayuntamiento se ha concienciado de que hay que hacer prevención en todos los acontecimientos multitudinarios, lo que supone un esfuerzo notable de formación para todos los voluntarios que participan. Pero también trabajamos en que todos los edificios, sobre todo los públicos, tengan su plan de autoprotección, para lo que participamos en simulacros y colaboramos en la formación del personal de esos inmuebles. Otra línea de trabajo es la educación infantil, de forma que cada año pasan por el Parque de Bomberos más de 10.000 niños, que pasan de tres a cuatro horas allí. También llevamos tres años haciendo la Semana de la Prevención, por la que pasan miles de personas durante cinco días y en la que incluso se representan obras de teatro que muestran cómo reaccionar ante una situación de emergencia.

J.M. Suárez: En el 112 fomentamos las visitas de niños a nuestras instalaciones y la Dirección Xeral de Protección Civil hace además jornadas informativas para que los niños se familiaricen con esta actividad. Una actividad en la que también participamos son los simulacros que deben hacer todo tipo de centros de trabajo para elaborar su plan de autoprotección y hacemos de tres a cuatro al día.

C. Reigía: En Cruz Roja también recibimos a colegios y se intenta concienciar a los niños de la importancia de la prevención y estoy de acuerdo en que se les debería impartir formación de este tipo en los colegios.

J.M. Suárez: Con la asignatura de Educación para la Ciudadanía se perdió una buena oportunidad para incluir un pequeño módulo en el que se enseñara cómo reaccionar ante situaciones de emergencia.

Fuente: La opinión de Coruña
01/02/09

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