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Revista de Prensa: Noticias

Miércoles, 12 de agosto de 2009

French Connection: investigan a empresas francesas por espionaje informático

La eléctrica EdF tenía información de los ordenadores de Greenpeace. El pirateo a los ordenadores de la ONG alcanza también a sus actividades en España

 

La historia tiene todos los elementos de un thriller corporativo: un elenco de personajes que incluye a ex espías y militares franceses, un campeón de ciclismo, activistas de Greenpeace y un juez cuya investigación le lleva desde un laboratorio de dopaje deportivo de París hasta una cárcel de Marruecos y a algunas de las empresas más importantes de Francia, como EdF y Vivendi.

Según un archivo recogido por el juez Thomas Cassuto los investigadores se tropezaron con el caso casi por accidente, tras un escándalo de dopaje en el Tour de 2006.

El ciclista americano Floyd Landis fue despojado de su victoria tras dar positivo. Después, en noviembre de 2006, la agencia francesa antidopaje presentó una demanda penal acusando de que los documentos confidenciales relacionados con los análisis de Landis habían sido robados y enviados a los medios informativos. Los documentos habían sido alterados, lo que, según el laboratorio, era un intento de desacreditarlos. Los investigadores concluyeron que uno de estos mensajes de email fue enviado desde un ordenador que utilizaba la misma dirección de protocolo de internet que Arnie Baker, entonces entrenador de Landis.

Foto: Greenpeace

No hay pruebas que impliquen a Landis o a Baker con el robo —ambos lo han negado—, pero sí utilizaron los documentos en su fracasada campaña para levantar el veto a Landis, basándose en que eran ya públicos.

La pista, recogida por una división especial de cibercrimen francés, llevó hasta un especialista en informática, Alain Quiros. Inicialmente, negó que supiera nada del pirateo del laboratorio, pero cuando se le presentaron pruebas incriminatorias encontradas en su ordenador, confesó que le habían pagado de 2.000 a 3.000 euros por piratear el laboratorio. Señaló a Thierry Lorho, jefe de Kargus Consultants, una compañía de inteligencia corporativa en París, como el instigador del ataque informático.

Después las cosas se complicaron. Las autoridades francesas encontraron en el ordenador de Quiros una copia del disco duro de Yannick Jadot, el ex director de campaña de Greenpeace Francia, así como del de Frédérik-Karel Canoy, un abogado francés y activista de derechos de los accionistas que ha batallado contra algunas de las compañías más importantes del país, entre ellas Vivendi y EADS.

Lorho, ex agente de inteligencia, reconoció su papel ante los funcionarios franceses. Les dijo que había entregado los datos a Jean-François Dominguez, que le había pagado por “inteligencia estratégica” sobre activistas antinucleares.

Lorho ha dicho que sus contactos en EdF estaban “perfectamente al tanto” del pirateo. La investigación encontró que, además de información sobre Greenpeace en Francia, EdF obtuvo datos sobre las actividades de la organización en España, Bélgica y Gran Bretaña, donde el año pasado compró British Energy. EdF lo ha negado y el juez sólo ha llamado a declarar al consejero delegado de la empresa, Pierre Gadonneix.

Material sensible
En la investigación de Cassuto, la conexión con EdF, propiedad en un 85% del gobierno francés, ha tocado un nervio sensible en Francia, cuyos agentes de inteligencia bombardearon y hundieron en 1985 un barco de Greenpeace matando a un fotógrafo que iba a bordo.

En una entrevista, Lorho ha dicho que asumía la “responsabilidad total” por piratear el ordenador de Greenpeace, pero añadió que “me gustaría ver a EdF, que patrocinó la operación, asumir su parte de la responsabilidad”.

La eléctrica ha señalado que había cancelado su relación con Kargus Consultants y, como “medida de precaución”, había eliminado temporalmente de sus puestos a dos empleados de seguridad corporativa que habían tratado con la firma. Los dos han sido situados bajo investigación formal por el juez Cassuto.

Pero EdF defiende su necesidad de vigilar a los grupos activistas. “Tenemos el deber de estar vigilantes”, dijo el director de seguridad de la compañía en una entrevista con Le Monde en abril.

En el caso de Canoy, el activista de los accionistas, los investigadores registraron la oficina de Jean-François Dubos, el consejero general de Vivendi, en junio. Antoine Lefort, un portavoz de Vivendi, confirmó que Dubos “ha sido interrogado como testigo y su oficina fue registrada”. Pero dijo que ni Dubos, que no ha sido acusado, ni la compañía habían intentando piratear su ordenador.

Canoy ha dicho que los hackers robaron datos sobre sus finanzas e incluso sobre su familia. “Mi hijo tiene una banda de rock y han robado hasta sus canciones”, dijo. “Es una completa violación de mi intimidad profesional y personal”.

 

Fuente: La Gaceta
06/08/09

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