Ver Suplemento Temático...


Seguridad Pública y Protección Civil.

 

Revista de Prensa: Noticias

Miércoles, 9 de septiembre de 2009

Noche de "caza" al taxi pirata

Cerca de 3.000 vehículos se dedican en Madrid al transporte de personas de forma ilegal

 

Son las cuatro de la mañana en un polígono industrial no muy lejano al aeropuerto de Barajas.

Dentro y en torno a una de las naves se acumulan decenas y decenas de impecables furgonetas negras. En unos minutos comenzarán su danza de cada noche: recogida y transporte de viajeros desde hoteles al aeropuerto y viceversa. Transportes personas a donde haga falta, y en la mayor parte de los casos, de manera ilegal.

Foto: La Razón

Es uno de los tipos de taxi pirata que opera en Madrid, un problema que se ha extendido como una plaga y amenaza al sector del taxi, que observa el problema con máxima preocupación.

«Éstas son furgonetas de determinadas empresas. Van donde está el dinero, claro, al aeropuerto y a platós de televisión y otros lugares donde la demanda puede ser puntualmente alta», comenta el taxista que nos guía. Hoy él y varios compañeros han salido a «cazar» piratas. Apuntan todas las matrículas de los vehículos que pudieran ser ilegales y al día siguiente, comprueban en el registro si las licencias son efectivamente válidas para Madrid o no.

Un gremio tocado
«Las consiguen en otras regiones de España pero luego ponen los vehículos a funcionar en la Comunidad... Aquí hay 586 licencias para la región y tenemos, según nuestros cálculos, al menos 2.500 operando, y a eso súmale otros 1.000 coches que van por libre». Demasiada competencia para un gremio ya «tocado».

«El sector del taxi en Madrid pasa por su momento más difícil desde 1991», dice Francisco Esteban, presidente de la asociación de taxistas madrileños Agetaxi, que también está presente en la «ronda de noche» y no se muerde la lengua a la hora de denunciar una crisis, la de su sector, que ha empezado a llegar a niveles muy preocupantes. También tiene claro que dentro del sinfín de problemas que aquejan a los taxistas, el más grave, de lejos, es esta «piratería».

«Se trata de un problema que empezó allá por el 94, pero siempre se había mantenido dentro de unos límites. Ahora se ha desmandado totalmente». La flota de vehículos que carecen del preceptivo visado de transporte de la Consejería de Transportes ronda los 3.000 vehículos, y creciendo. Teniendo en cuenta que la flota de taxis legales es de algo más de 16.000 coches, los piratas significan un 18 por ciento más de contendientes para un pastel que la crisis económica ya había reducido. Pasadas las cinco de la mañana, la actividad arrecia. En la T2 y la T4 el tráfico de furgonetas es constante. «Sucede, además, que no tienen nuestros impedimentos», comentan los «cazadores» nocturnos, «pueden pactar el precio que quieran y cobran por cabeza. Seis o siete personas, pagando cada una pueden ser más de 100 euros en un sólo viaje». Ese tipo de funcionamiento facilita también que pueda haber estafas. «No es raro que a determinados turistas, los japoneses, por ejemplo, les cobren 100 euros o más».

Los problemas derivados de la piratería son claros. Primero, el evidente: es ilegal y quita el trabajo a los que si están dentro de la norma y pagan religiosamente sus licencias e impuestos. Segundo: crea un problema de seguridad ciudadana. «Además de que muy probablemente no tenga seguro de viajeros, no sabes con quien te estás montando. En Mallorca hubo incluso una violación hace poco». Tercero, el fraude fiscal: todo es dinero negro que no se declara. Pero no todos los piratas son iguales. Existe un número apreciable de personas que van por su cuenta y normalmente se especializan: «Son casi siempre inmigrantes», cometa un taxista, «Un dominicano trabaja en su colectivo, recoge siempre a dominicanos. Un chino a orientales. Los chinos están muy activos últimamente». En cierto modo, apunta, «lo consideran como algo normal, no realmente delictivo, ya que están acostumbrados a que en sus países de origen funcione así».

Sigue la ronda, apuntando matrículas de quienes no exhiben la preceptiva licencia. Mañana en el registro se consultarán algunas de manera aleatoria, a siete euros la consulta. Si se encuentra que son ilegales, se denunciará de inmediato. «¿Crees que nos gusta hacer de policías? No. No nos gusta, pero es que nadie lo hace. En toda la región hay apenas dos inspectores de transportes, cuando harían falta ochenta o noventa para poder controlar esto». Se quejan de que esos inspectores están autorizados a pedir auxilio a Guardia Civil o policías municipales, pero no parece que haya demasiada voluntad al respecto. De hecho, la sensación en el gremio es que se deja la cosa correr porque quizá no conviene que los que ejercen de piratas estén en la calle.

La crisis de determinados gremios como la construcción ha hecho daño al sector ya que ha atraído a mucha gente que lo ha visto como una posibilidad viable de ganarse la vida mientras la tormenta amaina. «Hay más de 20.000 personas viviendo directamente de esto, más las familias, es mucha gente y la cosa se está caldeando», dice José, un taxista veterano y vocacional, de los que afirman que disfrutan con su trabajo «Nosotros siempre que vemos a alguien sin el visado se lo pedimos, aunque claro, no es nuestra atribución».

Ha habido ya algún altercado menor en la puerta de hoteles, por ejemplo, donde a menudo los recepcionistas están compinchados con los piratas; y no ayuda que este agosto haya sido desastroso para los trabajadores «legales». «Se ha quedado todo el mundo en Madrid. Los taxistas a trabajar y los posibles viajeros a ahorrar, así que cero». No se descartan movilizaciones, dicen, si esta competencia desleal va a peor.

Fuente: La Razón
30/08/09

Esta noticia ha sido vista por 1222 personas.