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Seguridad Pública y Protección Civil.

 

Revista de Prensa: Noticias

Lunes, 5 de octubre de 2009

El Derecho Penal deja a los padres sin medidas coercitivas

Los expertos aventuran que las denuncias de progenitores agredidos se elevarán y supondrán un gran coste para el Estado

 

El letrado y profesor de la Universidad de Navarra Eduardo Ruiz de Erenchun considera que «se ha creado una generación de jóvenes incorrectamente educados». En este sentido, matizan que el Derecho Penal (Art. 153) ha privado a los padres de «medidas paliativas que éste sí utiliza». Así, un padre no puede encerrar a su hijo durante 24 horas en su dormitorio para conseguir su reflexión o «darle una «torta» ante un comportamiento déspota, lo cual en opinión de Ruíz de Erenchun es un disparate, por ser una de las «pautas de educación inscritas en la institución familiar».

A juicio de los expertos consultados por ABC, el incremento de las denuncias de padres agredidos por sus hijos refleja además de un perverso cuadro familiar, un problema a largo plazo para el sistema judicial estatal, porque continuará incrementándose el número de denuncias y supondrá un gran costo para el Estado. De ahí, la necesidad que otorgar más medios a la familia para que pueda atajar el problema sin intervención legal. «No hay medidas coercitivas que puedan utilizar los padres. Una torta a tiempo no es una aberración».

Para Valentín Martínez-Otero, doctor en Psicología y Pedagogía de la Complutense, este drama se da «en todas las clases sociales y su acelerado aumento se explica por un conjunto de causas familiares y sociales». El perfil del menor maltratador es el de un chico impulsivo, irritable, frustrado, inseguro e inestable.

Síndrome del emperador
Para el psicólogo y director de «El Laurel», Manuel Córdoba, se trata de un problema familiar, «los hijos tienen derecho al NO, ellos lo necesitan», porque los comportamientos «disruptivos», como él llama a esta violencia, «se traducen en una llamada de atención» no escuchada.

En el plano social, hay que pensar en el influjo de los medios de comunicación, el alcohol y otras drogas. Todo ello, desencadena el denominado «síndrome del emperador», un narcisismo suele acompañarse de hostilidad.

Fuente: ABC
27/09/09

Suplemento Temático: Formación y Seguridad

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