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Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio.
 

Revista de Prensa: Noticias

Viernes, 9 de octubre de 2009

La empresa, en el punto de mira de los detectives privados

 

El rastro del delito suele quedar registrado en el ordenador. Al directivo que estaba beneficiándose de cantidades sustraídas a la empresa a través de facturas falsas emitidas en connivencia con un proveedor, pudieron atraparle gracias al análisis de su portátil; al ejecutivo que estaba montando una empresa paralela y que se reenviaba la información a su cuenta de correo electrónico privado desde el ordenador de la empresa, pudieron descubrirle gracias a las pistas que dejó en el disco duro; al espía industrial le pillaron porque tuvo la imprudencia de comunicarse a través del correo electrónico con la empresa para la que realizaba la actividad ilícita… Son casos reales que demuestran cómo los detectives actuales ya no han pasar horas interminables en el automóvil  esperando que el cónyuge infiel salga de casa de su amante o siguiendo al espía industrial por las calles de la ciudad.

Foto: Cotizalia

Los detectives actuales son personas que tienen entre 30- 45 años, que cuentan con titulación universitaria y que han desarrollado una mirada global. Como afirma Enric Vilamajó, director del grupo Winterman, entre las habilidades que deben poseer ya no sólo figura la de pasar desapercibido en entornos abiertos, sino que han de saber a qué fuentes acudir para obtener la información, han de encontrarla en tiempo real y han de saber cómo analizarla. Y sus métodos tampoco tienen que ver ya con un especial manejo del trato humano, lo que les permitía sonsacar la información al vecino o a la empleada del hogar sino que fundamentalmente han de conocer a qué redes recurrir.

El perfil del detective es otro porque la sociedad tiene nuevas necesidades. En primer lugar, porque las demandas han cambiado sustancialmente, como asegura el Investigómetro, un ranking de los temas más investigados por los detectives privados en España realizado por el grupo Winterman. “Hace 25 años”, asegura José María Vilamajó, presidente de Winterman y del  Col.legi de Detectius Privats de Cataluña, “el 90% de los casos tenían que ver con las infidelidades; ahora no ocupan más allá de un 10%”.

En segunda instancia, porque la crisis también ha cambiado el panorama, generando una mayor necesidad de certeza y, con ella, de información. Contar con datos fiables de cara a fusiones o adquisiciones, conocer mejor las innovaciones que se están produciendo, controlar situaciones internas como el absentismo laboral o impedir la huida de datos sensibles de la propia empresa son hoy objetivos centrales. Como asegura Enric Vilamajó  “el jefe de seguridad de las compañías, que antes se encargaba de poner firmes a los vigilantes que tenía bajo sus órdenes, hoy se dedica a la seguridad conceptual, realizando un estricto control de cómo y qué hace la competencia”. Así, conocer cuáles son las estrategias de marketing, de producción o de acceso al mercado de los competidores es hoy básico. Eso sí, siempre desde la legalidad. “Por ejemplo, si alguien está reventando el mercado con precios muy bajos, es lógico que se quiera saber cómo lose está haciendo, si están importando producto paralelo, si están utilizando falsificaciones o evadiendo impuestos para abaratar sus productos. Ese aspecto de control de la competencia es muy frecuente”.

Y este tipo de casos, que son hoy los más demandados, casi siempre tienen derivas electrónicas. Por eso, como asegura Abraham Pasamar, director de Incide, división de investigaciones digitales, hay grupos de detectives que se están especializando en la búsqueda de evidencias electrónicas, especialmente en el caso de fraudes a empresas. Pero encontrar los rastros digitales de los delitos exige la utilización de procedimientos que cuenten con cautelas especiales. Es fundamental, asegura Pasamar, “establecer cadenas de custodia para la información, examinar los equipos delante de un notario y asegurar la información para que también la parte investigada pueda defenderse”.

Aún así, se plantean cuestiones de  indefinición legal, especialmente en lo que se refiere a los documentos privados. Y si bien muchas empresas, afirma Abraham, ya advierten que no se tenga en el ordenador nada personal, también es cierto que la frontera entre ambos extremos es a menudo muy estrecha. Así, suelen plantearse problemas como el siguiente: ¿es posible abrir un correo electrónico dirigido a la persona con la que el investigado mantiene una relación sentimental, y cuyo contenido es explícito, si se cree que puede contener algún indicio acerca del delito que se pretende descubrir?  Dado que, como asegura Pasamar, el método seguido es el de las búsquedas ciegas a través de palabras clave, “una vez que se localizan documentos susceptibles de ser útiles para la investigación, hemos de recurrir a otras herramientas informáticas para chequear que no contengan nada estrictamente privado y es entonces cuando los abrimos. Si hay dudas fundadas de que contiene información personal sensible, entonces se le dice a la empresa que pida permiso al juez para abrir esos documentos”.

Pero el auge de los delitos informáticos ya no sólo tiene que ver con los relacionados con la seguridad de las empresas o con la sustracción de datos de particulares, sino que está apareciendo una nueva tipología de infracciones de la ley. Según cuenta José María Vilamajó, tuvieron oportunidad de descubrir hace unos meses “una serie de chantajes a menores de edad realizados por adultos.  Los conocían chateando, les pedían fotografías simpáticas, luego otras con menos ropa y así hasta que lograban su objetivo”.

Y es que la vida privada es otro de los encargos estrella para los detectives privados. Sólo que los detectives reciben cada vez menos casos en los que se pretende investigar al cónyuge y muchos más que solicitan la recogida de información sobre los hijos o sobre los padres. Como afirma José María Vilamajó, “nuestra forma de vida, muy acelerada, lleva a que no podamos pasar demasiado tiempo con nuestros familiares. Y eso preocupa a los padres, que como no conocen las actividades de sus hijos ni las compañías que frecuentan, pueden encargarnos que les investiguemos; pero la mayor demanda tiene que ver con esos padres ya mayores que están atendidos por terceras personas de las que muchas veces no sabes ni quiénes son ni de dónde vienen. Y todos sabemos las tragedias a las que eso conduce, con ancianos sometidos a vejaciones o a los que les roban el patrimonio”.

El último de los asuntos estrella para los detectives privados contemporáneos es el de la prevención. Dada la sofisticación de los nuevos delitos y de los nuevos métodos para captar información, es lógico, asegura Enric Vilamajó, “que las empresas apliquen en este terreno la filosofía de la medicina preventiva. Al igual que tienen su médico de cabecera, también necesitan un consultor de cabecera para evitar fraudes y fugas de información”.  Otra cosa es, como advierte José María Vilamajó, “que bajo la excusa de la prevención se camufle cualquier cosa, como ha ocurrido recientemente en el F.C. Barcelona con las investigaciones a sus directivos”

Fuente: Cotizalia
03/10/09

Suplemento Temático: Los nuevos retos del Director de Seguridad

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