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Revista de Prensa: Noticias

Jueves, 8 de abril de 2010

Los sobornos también sientan a los directivos en el banquillo

Dos de cada cinco ejecutivos reconocen estas prácticas ilegales. Se estima que estos pagos ilícitos provocan un sobrecoste del 10% en los proyectos.

 

Algunas compañías tienen, además de cifras mareantes, logos de diseño y edificios imponentes, directivos poco éticos. La condena de cárcel por soborno y espionaje industrial a cuatro ejecutivos de la empresa australiana Rio Tinto en China ha situado de nuevo el foco de atención sobre los casos de corrupción en el todopoderoso mundo de las multinacionales.


La corrupción no tiene fin y sí un principio

Porque no sólo es Rio Tinto. Cuatro trabajadores de la City de Londres han sido descubiertos usando información privilegiada para sus inversiones y a ellos hay que sumar la acusación de EE UU al fabricante de coches Daimler de pagar sobornos a cambio de contratos y a la detención del presidente y dos ejecutivos británicos de Alstom por cohecho.

El Informe Global sobre la Corrupción presentado por la ONG Transparencia Internacional a finales de 2009 calcula que sólo en los países en vías de desarrollo cada año se destinan entre 20.000 y 40.000 millones de dólares a pagar sobornos, lo que perjudica al comercio, al desarrollo y a los consumidores.

Este barómetro, realizado con 73.000 encuestas en 69 países, señala que dos de cada cinco ejecutivos han reconocido que han ofrecido o les han demandado un soborno al realizar gestiones con una serie de instituciones que prestan servicios para las empresas. Y estima que estos pagos suponen un sobrecoste del 10% en los proyectos empresariales.

No es extraño que con estas cifras la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se haya fijado como objetivo reducir la corrupción en los contratos internacionales e investigue más de 250 casos. La organización analiza ahora en qué medida los países han adoptado su Guía de Buenas Prácticas sobre control Interno, Ética y Compromiso, un documento aprobado por los 30 países que la integran al que se han sumado Argentina, Brasil, Bulgaria, Chile, Eslovenia, Estonia, Israel y Suráfrica.

La OCDE presentará un informe al respecto este próximo otoño. Y la cosa va a peor con la crisis. Al menos así lo señala un informe de la consultora Ernst & Young, que pone el foco de atención en el incremento de la tolerancia hacia el comportamiento empresarial poco ético. Es más, su estudio apunta que muchos empleados tolerarían comportamientos no éticos, incluyendo el soborno por parte de su compañía, para sobrevivir a la actual tormenta económica. Por otra parte, el informe muestra que son los gerentes y directivos los que con más frecuencia consienten en actividades como sobornos.

Otros protagonistas

Las historias de corrupción las hay de todos los colores y para todos los gustos. Una de las más destacadas fue la protagonizada hace cuatro años por el grupo Volkswagen. La empresa alemana pagó sobornos en forma de viajes y señoritas de compañía a los representantes de los trabajadores que se sentaban en su consejo de dirección y que, por tanto, tenían voz y voto en las decisiones del grupo. El caso acabó en los tribunales y se llevó por delante al responsable máximo de personal de la empresa, e incluso hizo sentarse ante el juez a su presidente, Ferdinand Piech, quien dijo desconocer los pagos.

El caso de Volkswagen es diferente, ya que los sobornados pertenecían a la propia empresa, cuando lo normal es que se pague a alguien de fuera para lograr un contrato. Este último ha sido el caso de Siemens, Daimler o de la francesa Faurecia. Esta última fue acusada en el año 2006 de haber pagado sobornos de entre 600.000 y 800.000 euros anuales a varios empleados en los departamentos de compras de grupos automovilísticos alemanes para, por supuesto, hacerse con contratos.

Todos estos casos tienen lugar en países desarrollados, aunque lo que suele ocurrir es que el rico soborne al pobre, a veces incluso porque el pobre le obliga. Los sobornos que se realizan en los países en vías de desarrollo son los más numerosos. Como el caso de Daimler o el de tres filiales de Fiat condenadas por haber sobornado al Gobierno de Irak para que inflase en un 10% los contratos del programa Petróleo por Alimentos de Naciones Unidas.

Otro suceso dentro del mundo de la corrupción es el que se refiere al uso de información privilegiada a modo del que estos días se vive en la City londinense o el protagonizado por el fondo de alto riesgo Galleon Group. En este último ha participado el que muchos creían futuro consejero delegado de IBM, Robert Moffat, que acaba de declararse culpable de participar en la estafa perpetrada por Galleon en el que se utilizaba información privilegiada en las inversiones. Aunque quizá el mayor escandalo por el uso de información fue el que en su día protagonizó la estrella de la televisión americana Martha Stewart. El ama de casa de América fue condenada a 10 meses de cárcel por haber vendido acciones de la farmacéutica ImClone tras haber recibido un soplo de su broker de Merryl Lynch. 



 

Fuente: Intereconomía
03/04/10

 

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