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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.
| Revista de Prensa: Noticias |
Viernes, 12 de mayo de 2006 |
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El 'Mosca', leyenda aérea de la II República, retoma el vuelo
Después de 70 años, la capital fue el escenario de las hazañas del avión soviético que se utilizó para defender Madrid en 1936
En el aeródromo civil de Cuatro Vientos se evocaron, ayer por la mañana, sonidos del pasado. Y también una imagen impactante, para unos, y emocionante, para otros: la de los colores de la bandera tricolor sobrevolando la capital, como lo hizo hace 70 años para que el No pasarán fuera una realidad, al menos, desde el aire, donde se libraron atroces batallas entre españoles. El Mosca, el avión que se convirtió en el estandarte de la defensa aérea del Madrid republicano, volvió a rugir ayer gracias al empeño de la Fundación Infante de Orleans (FIO). Desde que en el año 1965 aparecieron en el lago Karelia (Siberia) unos restos de este ingenio -entonces ya desaparecido- de factura soviética , sus responsables se empeñaron en que España debía contar con una reproducción del mismo.
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| El avión I-16, "Mosca", inicia su despegue, en el aeródromo de Cuatro Vientos |
El actual presidente de la FIO, Carlos Valle, se mostraba ayer satisfecho del logro de haber conseguido que nuestro país se quedara con una de las seis únicas reproducciones, que no «réplicas» que, en 1997, realizó el grupo neozelandés Alpine Fighter Collection.
«En España teníamos que tener, sin duda alguna, un I-16. Y lo hemos conseguido. Nos ha costado 400.000 dólares, sufragados por la Fundación Infante de Orleáns y también por el Ayuntamiento de Getafe. Una muestra más de la colaboración de este consistorio que, en un par de años, abrirá las puertas del nuevo museo aéreo de la localidad», añadió Valle.
Según este último, la presencia de este avión, «produce una extraña fascinación», por el papel que desempeñó durante la primera defensa del Madrid republicano, en 1936. «Si no hubiera sido por ellos, la Guerra Civil no habría durado tres años. Habría acabado antes», sentencia Carlos Valle.
Como una 'rata'
Idéntica fascinación provocaba el aparato de ingeniería soviética en el enemigo, por su capacidad de elevarse entre edificios para derribar a los bombarderos del enemigo disparando hacia su panza.De ahí le vino el nombre de rata, porque los nacionales asemejaban esta táctica hostil a la del repulsivo roedor.
El bautismo animal del I-16 vino también desde el bando republicano, que denominó a este avión Mosca. «El nombre surgió porque los aparatos, fabricados en la Unión Soviética, llegaban en cajas en las que podía leerse, en idioma cirílico, el nombre de la capital rusa, cuya pronunciación era casi idéntica a la del nombre del insecto en castellano», explicó el presidente de la Fundación Infante de Orleans
El elegido para la gloria de sobrevolar la capital a bordo de este titán del aire de 1.400 kilos de peso, y joya de la aeronáutica española, fue el lituano Jorgis Kairis, considerado, según Carlos Valle, «el mejor piloto de pruebas del mundo».
Poco después de las 11.00 horas el joven aviador se metió dentro del avión y comenzó a hacer las respectivas pruebas de control antes de iniciar el despegue. El análisis del funcionamiento del motor, que rugía cada vez con mayor intensidad, se prolongó durante unos 20 minutos.
Pasado ese tiempo, dos operarios de la Fundación Infante de Orleans procedieron a retirar los topes del tren de aterrizaje, Kairis apretó el puño y levanto el pulgar en el característico signo de que todo estaba bien y comenzó a desplazarse por la zona de despegue del aeródromo de Cuatro Vientos. Después alzo el vuelo, que se desarrolló sin incidente alguno.
Todo ello bajo la atenta mirada de José María Bravo, un ex piloto de 89 años que luchó durante la Guerra Civil a bordo de un Mosca.
Para este anciano, la de ayer fue, sin duda, una mañana repleta de grandes emociones. Tal vez porque pensaba que, después de siete décadas, nunca volvería a ver a un I-16 surcar los cielos españoles. «Siento una alegría enorme», aseguró este veterano del bando republicano que participó en la batalla de Brunete.
José María Bravo desveló uno de los secretos mejor guardados del Mosca: la ficha de dominó que, junto a los colores de la bandera republicana, exhibe el avión en la cola: «El motivo es que a los pilotos de las cuadrillas que pilotábamos los I-16 nos gustaba mucho jugar a ese juego. Y elegimos el seis doble porque, para nosotros, representaba el trabajo en equipo y nuestro papel no era, para nada, individualista».
El Mosca fue ayer el protagonistas de los cielos de la capital.Pero pronto lo será también del celuloide, porque Explora Films está preparando un documental sobre este y otros aviones que midieron sus fuerzas durante los combates aéreos mantenidos en la Guerra Civil española. «Se emitirá por televisión a partir de septiembre y contaremos con la colaboración de José María Bravo», explicó el director de documentales José Manuel Novoa.
Aires republicanos Avión. Un ejemplar del histórico caza 'Rata' o 'Mosca' que revolucionó la aviación republicana en 1936 sobrevuela Madrid 70 años después.
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| El piloto español José María Bravo, en agosto de 1938, delante de un avión "Mosca" | Noviembre de 1936. Madrid empieza a estar acosado por las fuerzas nacionales. Las batallas se recrudecen y los voluntarios republicanos pelean, como pueden, contra el llamado Ejército Nacional. La salvación, sólo temporal, llega a España por mar pero su efectividad es aérea. «Es el caza más revolucionario de la época. Enseguida fue superado, pero resultó ser el primer avión monoplano con tren retráctil del momento». Carlos Valle, presidente de la Fundación Infante de Orleáns, habla del Rata o Mosca, el avión ruso que dio algo más que alas a la defensa de la República en los primeros años de la Guerra Civil Española. «Fue una revolución», insiste.
Setenta años después de su primer vuelo en territorio español, saliendo de la calle de O'Donnell hacia la trinchera de Alcalá de Henares, el Rata vuelve a sobrevolar cielo madrileño. Ha prescindido de sus ametralladoras pero el ruido de su motor hace temblar a todos los que lo conocieron y hasta de los que lo anhelaron porque por edad no pudieron disfrutar de su vuelo. Traerlo a España ha costado casi 350.000 euros y años de trabajo, aunque en su época, tampoco se pagó muy barato: «Toda la aviación que venía de la antigua URSS se financió con el llamado Oro de Moscú.Y nos lo cobraron muy caro. En este caso, 40.000 dólares americanos (35.000 euros). En esa época una fortuna», asegura Valle.
El momento de rememoración será hoy a las 11.00 horas en el aeródromo de Cuatro Vientos. Los responsables de la Fundación Infante de Orleáns (coleccionista de aviones antiguos listos para volar) y el Ayuntamiento de Getafe desde 1998 intentando poner en marcha esta reliquia. De hecho, como ave fénix, los seis Ratas que siguen vivos en la actualidad han nacido de los restos de cazas que se encontraron en un lago de Siberia: «Una compañía neozelandesa reconstruyó seis ejemplares. Tres están en EEUU y uno tenía que venir aquí. Además, lo hemos pintado con los colores que llevaba José María Bravo, uno de los pilotos españoles que volaron con este caza, y que estará en el vuelo de prueba y evaluación, con más de 90 años», asegura Valle mientras explica cómo el Mosca que lleva anclado en Madrid desde septiembre de 2005 tendrá las letras de Bravo: CM-249.
Pero el I-16 era demasiado grande y demasiado dañino como para seguir llamándolo Polikarpov I-16. Inevitablemente, los nacionales, impactados por su eficacia, le pusieran un sobrenombre: Rata.En este caso, su forma de volar a baja altura, despegando entre los edificios, saliendo de la tierra casi de un salto invocaron el apodo cariñoso.
Lo de Mosca, el otro nombre con el que se conoce, es un poco más lingüístico. A su llegada al puerto de Cartagena, el I-16 no llevaba nada encima más que clavos y maderas. En una, escrito en cirílico, su origen: Mosca (pronunciación del nombre de la capital rusa en su idioma).
En un principio, los aviones vinieron acompañados de su piloto.Pero pronto la República envió al corazón del Cáucaso, a la escuela de Kirovabad, a sus propios conductores de caza. Regresaron con un dominio perfecto del Rata, suficiente para conseguir que estos escuadrones actuaran en campañas tan importantes como Madrid, Levante y Aragón.
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El 'Mosca' vuelve a sobrevolar Madrid |
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Hoy vuela sobre Madrid un avión histórico, el monoplano de caza ruso que popularizó los motes de Mosca o Rata y que hizo su aparición bajo el cielo de la capital, ensombrecido por la guerra, hace 70 años. Una parte importante de su historia está ligada a su intervención armada con la aviación republicana en nuestra contienda civil, pero ofrece otros aspectos merecedores de una especial mención.
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| Perfil del "Rata", el caza que cambió los bombardeos durante los primeros años de la Guerra Civil |
Antes de su llegada el avión de caza en todo el mundo se había mantenido fiel a la fórmula biplano. En la Primera Gran Conflagración los Bristol «Fighter», Sopwith «Camel» y SPAD- XIII de los aliados, frente a los Albatros V y Fokker-VII, de los alemanes eran todos ellos biplanos, pero cuando, década y media mas tarde, se registran los primeros combates en nuestro espacio aéreo entre los viejos Nieuport 52 y los I-15 «Chato», de una parte, y los Fiat CR-32 y Heinkel He-51, de la otra, observamos que todavía, unos y otros, tienen ala doble, como siempre.
El punto de inflexión hacia la fórmula monoplano se produce con la llegada a puerto español del primer contingente de Ratas o Moscas procedentes de la URSS: 15 unidades vienen a bordo del buque Kursk, que atracó en los muelles de Cartagena el 3 de Noviembre de 1936 y 16 unidades, que son descargadas del Blagoev al día siguiente. Vienen sin más señas de identidad que la sigla I-16 en el manifiesto de carga (I es el término ruso Istrebitel (Devastador) con que se identifica el avión de caza) pero sobre los grandes cajones en que están embalados aparece la palabra Moskva (Moscú en caracteres cirílicos) por lo que se ha atribuido a este término el origen del sobrenombre de Mosca con que fue bautizado por los aviadores republicanos.
En cuanto al mote Rata su partida de nacimiento está en el Diario de Guerra del Comandante italiano de la Aviación Legionaria, Ruggero Bonomi, escrito bajo el título Viva la Muerte. En su anotación correspondiente al 17 de noviembre de 1936, refiriéndose al nuevo caza aparecido el día anterior sobre la capital, escribe textualmente: «Este nuevo tipo de aparato de combate, monoplano de color oscuro, ha hecho su aparición en los días pasados. Porque siempre se ha presentado a baja altura, saliendo del casco de la población, lo hemos jocosamente llamado Rata ya que parece brotar de la tierra como los topos. Debe ser un aparato ruso».
Fui testigo atónito de la fuga a todo velocidad, a ras de los tejados y terrazas de la calle de O'Donnell, en dirección a Alcalá de Henares, de los cuatro I-16 protagonistas de su primera actuación sobre la ciudad el 16 de Noviembre de 1936, poco antes de que mi, hasta entonces precaria y azarosa libertad, terminase bruscamente en los calabozos de la Dirección General de Seguridad.
¿Cuáles eran las características del Rata o Mosca? ¿Quién fue el ingeniero que lo diseñó? Nikolai N. Polikarpov se encuentra en 1930 en situación de prisión atenuada que le permite trabajar con un pequeño equipo auxiliar. Autor del último biplano soviético, el I-15, más conocido en España por Chato, se centró en un nuevo proyecto, oficialmente conocido por TsKB-12. A partir de 1932 se construyeron dos prototipos, realizando uno de ellos el primer vuelo el 31 de Diciembre de 1933 pilotado por el famoso aviador Valery Chkalov. A estos primeros ejemplares, designados I-16 Tipo 4, les siguió la fabricación en serie del Tipo 5 que es el que vino a España en Noviembre de 1936 y se haría famoso.
Monoplano de ala baja, pequeño, regordete, mide 9 metros de envergadura por 6 de longitud, pesaba en orden de vuelo 1800 kgs. Estaba impulsado por un motor M-25 (originariamente Wright Cyclone) de 700 cv que le permitía alcanzar una velocidad máxima de 454 km/h. Su armamento consistía en 2 ametralladoras Shkas, de 7,62 mm. dispuestas en el borde de ataque del ala. Aparte de su ala única presentaba como novedad el tren de aterrizaje retráctil y su puesto de mando en conducción interior. Acostumbrados a volar en cabina abierta, su cabina cerrada no fue bien recibida por los pilotos que optaron por correr hacia delante la cabina de plexiglás de transparencia defectuosa, permitiéndoles así sacar la cabeza para mejor otear el horizonte. Añadamos, finalmente, que era muy difícil de pilotar y fue pródigo en accidentes graves.
En 1937, hasta agosto, la aviación republicana recibió 124 aparatos del mismo Tipo 5, con sus dos ametralladoras, entre los que hubo, al parecer, una pequeña partida de un denominado Ispansky (Español) oTipo 6, con el mismo armamento pero ya con cabina abierta. El 2 de Abril de 1938 llega una remesa de 31 aparatos, a los que el 27 de Junio, 14 de Julio y 11 de Agosto, se añade una definitiva aportación de 90 unidades, todas de un nuevo Tipo 10, definitivamente con cabina abierta y motor M-25V, de 750 cv, por lo que a estos aparatos se les conoció como Super Mosca, ya que estaban equipados con dos ametralladoras más adosadas a ambos lados de la parte superior del fuselaje, disparando sincrónicamente a través del disco de la hélice. Está registrado pues, el suministro de un total de 276 I-16, monoplanos de caza, más cuatro unidades de un modelo especial biplaza UTI-4 con doble mando, que sirvió como avión escuela.
La entrada en fuego del pequeño Polikarpov I-16 dio el dominio del aire a la aviación republicana hasta julio de 1937 cuando en la batalla de Brunete tropezó con la oposición del monoplano Messerschmitt Bf-109, de la aviación nacional.
Sobrevivieron a la guerra 22 aparatos I-16 que se incorporaron al que, poco tiempo después, se denominaría Ejército del Aire.Estos aviones rusos procedían en su mayor parte de la factoría soviética GAZ-21 en las frías y remotas tierras de Novgorod.¿Podía alguien imaginar que los Ratas o Moscas rusos iban a tener unos hermanos andaluces? Pues así fue. Se montó en el cálido suelo de Jerez el Taller Experimental del Aire bajo la dirección técnica de un Ingeniero Naval, Luis Arias, en una bodega de renombrada fama. El 14 de Septiembre de 1939 salió el primer Rata de la bodega y efectuó su primer vuelo de la mano de José Luis Aresti.A este aparato siguió una serie hasta completar un total de 30 unidades, las cuales junto a los 22 aparatos recuperados al término de las hostilidades constituyeron el grupo 1W de caza, luego grupo G-8 con base en Son San Juan (Palma de Mallorca), que pasó después a Tablada (Sevilla) donde los pude ver en tierra de cerca y tocar con mis manos en la primavera de 1947. El último de los Polikarpov I-16 en activo en todo el mundo, el G-8-25, fue dado de baja el 31 de Diciembre de 1953.
Convencido de su valor histórico, el primero de Abril de 1950 escribí un artículo en el diario El Alcázar en el que pedía que se salvara alguna de las piezas supervivientes, a la sazón en el aeródromo de Morón, de este singular aparato, el cual, por sus reducidas dimensiones (9 x 6m) podía encajar perfectamente en alguna de las salas del Museo del Ejército. Mi petición, evidentemente, no tuvo respuesta.
Afortunadamente la Fundación Infante de Orleáns, que próximamente trasladará a Getafe sus valiosos fondos de viejos aviones en perfectas condiciones de vuelo, ha podido rescatar un ejemplar de los 6 que el Grupo neozelandés Alpine Fighter Collection, de Wanaka, consiguió entre 1995 y 1996 volver a la vida, partiendo de unos restos aprovechables descubiertos en Siberia y que alcanzaron inmediatamente la más alta cotización internacional. Tres han ido ya a parar a los Estados Unidos, el cuarto es el que acaba de volar en Madrid. Este aparato, del Tipo 24, lleva un motor mucho más potente, M-63 de 1000 cv y viene pintado con el numeral CM-249 y el seis doble del dominó en la deriva, que pilotó José María Bravo, de la Aviación Republicana. |
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1.700 horas de vuelo y 23 derribos |
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José María Bravo tiene el privilegio de ser uno de los escasísimos, por no decir el único, veterano de la Guerra Civil española que tuvo entre sus manos un 'Mosca', el avión I-16 que la Rusia estalinista proporcionó a las autoridades de la II República para la defensa de Madrid -de hecho, participó en la batalla de Brunete- frente a los bombarderos del bando nacional. Su primer contacto con el aparato fue en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), donde Bravo realizó el cursillo de pilotaje de este ingenio para el aire: «Antes de ello ya había pilotado otro tipo de aviones».
José María hizo con el 'Mosca' un total de 1.700 horas de vuelo, en las cuales no tuvo apenas percances, «salvo una caída por un barranco en Caspe y, durante la Segunda Guerra Mundial, el choque con otro avión en las inmediaciones del Mar Caspio. En cuanto a las bajas causadas al enemigo por su pericia en el vuelo y en el manejo de la ametralladora, José María Bravo se muestra tajante: «hice un total de 23 derribos». FE DE ERRORES.La imagen aparecida ayer en M2 no se correspondía a un avión monoplano I-16 'Mosca'. La ilustración correspondía a un avión biplano I-15 de origen soviético, conocido en España como 'Chato'. |
Fuente: El Mundo 30.05.06
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